Verdugo Bodiroga
El Madrid de Imbroda no supo cómo parar al mejor jugador de Europa


Maldito tipo este yugoslavo, este Bodiroga. Después de todo, es verdad: no es mucho más que un simple artillero. Pero qué artillero. Para irse con él a Irak. O si se juega a baloncesto, como es el caso, hasta el fin del mundo.
Sabiéndose inferior, Imbroda había planeado para el Real Madrid un partido lleno de ajustes defensivos preparados con extraordinario detalle: zonas enmascaradas, intensidad en la defensa a hombre. Puestos a perder, el entrenador de Melilla se preparó para un combate casa por casa y ruina por ruina, donde la muerte puede ser una liberación. A esa espesura de trincheras quería llevar Imbroda al monstruo azulgrana. Elijan: una colección de panzers pesados, de acorazados. O un bosque animado y móvil de árboles gigantes. Porque el Barça empezó con un equipo en el que sólo un hombre, Jasikevicius, baja de dos metros de altura. La media de los titulares superaba los 2,07 metros. Y, además, con Bodiroga. Así, el Madrid encaraba dos problemas mortales: uno, meter algún punto de vez en cuando sin que le doliera. Y dos, qué hacer con Bodiroga. Aquí, la respuesta sobra: no se puede hacer nada.
Noticias relacionadas
Para este escriba y para Jerry West, que observaba curioso a Navarro, el amiguete de Gasol, el partido se liquidó en la última jugada de la primera parte: con esfuerzo sobrenatural y espíritu de milicia, el Madrid se había acercado hasta 29-27. Quedaban tres segundos cuando Bodiroga recibió. Y, rodeado de manos más o menos blancas, el dios o demonio yugoslavo danzó, ajustó el alza y firmó el 31-27 sobre la bocina. Maldición.
Para Imbroda, para Pedro Ferrándiz y para Jerry West, viejo especialista en estos disparos al corazón, el mensaje brillaba: si hay quien pueda pararme, que dé un paso al frente. Y no hubo nadie. No en este Real Madrid, que quiso morir de pie en el asalto al muro azulgrana. En el minuto 35, Jasikevicius conectaba el 59-47. Dicen que fue el final del Madrid. No: la sentencia se firmó cuando el Barça contrató a Dejan Bodiroga, el mejor jugador de Europa.