Tabak no pudo con un rocoso Unicaja
Kornegay sentenció con dos tiros libres a dos segundos del límite

Los cardiólogos del país preparan un homenaje al Unicaja, su mejor creador de clientela en los últimos meses. Doce de sus 34 partidos esta temporada (o sea, más de un tercio) se han resuelto por diferencia inferior a cuatro puntos. Y el balance es ampliamente positivo para el equipo malagueño, que ha ganado 8 de esas 12 promociones de infarto.
In-ten-sí-si-ma, ta-qui-cár-di-ca eliminatoria entre Unicaja y Joventut. Sufrieron los jugadores, sufrieron los técnicos, sufrieron los espectadores y también le dominaron los nervios al árbitro principal, Mateo Ramos, que se desahogó pitando intencionadas a diestro y siniestro en los últimos instantes. Mascotas y cheerleaders se libraron de milagro. Y no era para menos. La diferencia nunca superó los ocho puntos, y en los cuatro últimos minutos se entró con igualada a 69. De ahí al final, locura conejil. A 26 segundos del límite Carles Marco fabricaba otro empate (75-75) y tuvo que ser Chuck Kornegay (¡asistencia Bullock!) quien rematase faena con dos tiros libres, a falta de dos segundos.
Tiene su lógica que el Unicaja gane siempre con agobios. Le falta un pívot resolutivo. Los puestos 1 al 4 están muy bien cubiertos (gran partido de Esteller y Okulaja), pero en la pintura tiene sosez absoluta. Al contrario que la Penya, donde Zan Tabak, el supercurrante y superhonesto Tabak, fue una vez más baluarte en las dos zonas. Le ayudaron bien Paco Vázquez y su paisano Radulovic, pero les faltó un pasito para ganar.
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¿Fortuna o serenidad?
El partido de ayer fue el octavo que el Unicaja ha ganado por diferencia de uno o dos puntos esta temporada. Seis de ellos corresponden a la Liga ACB (todos por diferencia mínima, y cuatro fuera de casa) y otro a la Euroliga. En la Liga ACB tiene dos derrotas por margen inferior a tres puntos, y otras dos en la competición europea.
