Yo digo Pedro Pablo San Martín

Esta España aún no nos ha enamorado

Actualizado a

Lo malo de llevar quince años siguiendo el fútbol sala de cerca es que uno hace ejercicios comparativos. Y sucede que esta España de nueva generación no me enamora. Ni a mí, ni a los expertos con los que he intercambiado opinión. No hablo de una selección con mal juego, ni se me ocurre dudar de la calidad excepcional de cinco o seis de sus componentes. Me refiero a algo más profundo: hemos evolucionado hacia la europeización, cuando lo bonito era tender a la brasileñización.

Y digo que en esta España no veo desborde (excepto Redondo, y poco. ¿Dónde está el anunciado crack Daniel?), no tenemos dribling en un metro cuadrado, no hay jugada de pared pim-pam-gol, no se busca pivote con magia. Me duele pensar que la fantasía murió con Paulo Roberto, Vicentín o Javi Rodríguez. Nos falta libertinaje, atrevimiento y chispa. Me crispa que nuestra selección y Ucrania no se diferencien esencialmente en nada.

Noticias relacionadas

Y me pregunto dónde está el problema. Intuyo que alguien no ha trabajado bien con la nueva generación de jugadores, y también sospecho que los entrenadores de la Liga son cada vez más resultadistas. Sé, por otra parte, que al seleccionador Javier Lozano no le ha dado tiempo a moldear a estos chicos y tampoco lo hará para un futuro, porque abandona ya mismo el cargo. En definitiva, el fútbol sala romántico, de ingenio y sorpresa, se va esfumando.

España tiene que ganar hoy a Italia. Somos globalmente mejores. Y ojalá lo hagamos por arte y no por fuerza. La selección campeona del mundo está obligada a enamorar.

Te recomendamos en Polideportivo