Un Madrid-Barça es impagable

«El Madrid podrá ser eliminado de la Copa a las primeras de cambio, podrá ser eliminado de la Euroliga en la primera fase, podrá deambular por la Liga con las mismas aspiraciones que las de un equipo modesto, pero el Madrid es necesario para el baloncesto. La grandeza del club puede más que todas las miserias que arrastra actualmente la sección. No hay más que ver el Madrid-Barça de ayer. El Pabellón de San Luis lleno a reventar, como si jugara el Pamesa la final, y la audiencia enganchada a Canal +, sin importar que el desequilibrio entre ambos equipos quizá fuera el mayor de la historia.
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«Un Madrid-Barça es siempre apasionante, intenso, desconcertante. Ya puede coincidir un súper Barça, como parece ser el de esta temporada, con un mini Madrid, como está resultando esta temporada, que la expectación será máxima y el desenlace, imprevisible. Porque a fin de cuentas, el Madrid-Barça de ayer, con todas las diferencias que había sobre la cancha, sólo lo decidió un jugador: Bodiroga. Exactamente lo mismo que en el pasado choque de la Liga. Mucho Barça y poco Madrid, pero si no estuviera Bodiroga en los partidos no sé yo cuáles serían los resultados.
«Un Madrid malo se pone delante de un Barça bueno y éste es incapaz de hacer un partido brillante. Tres minutos tardó en anotar al comienzo (Bodiroga, por cierto) y dos minutos y medio en el último cuarto (Bodiroga, cómo no). Y, entre medias, Bodiroga anotando en el último segundo de la posesión o de cada cuarto para hacer más daño, pero, ¡ay si se tomaba un respiro!, entonces el Madrid, con todo lo malo que es, achuchaba. Y ya podía ser el partido todo lo espantoso y aburrido (Scariolo hasta bostezaba) que se quiera, que este derby le pone emoción y pasión al baloncesto, lo cual es impagable.