Pamesa y Tau juegan con ventaja
Es curioso que el baloncesto, un juego meticuloso donde los haya, pues los ayudantes registran cuantas acciones se producen en la cancha porque pueden ser factor de desequilibrio en determinado momento, desprecie el descanso de los jugadores. Por lo visto, no tiene la menor influencia en el resultado que un equipo tenga un día más de descanso que el otro. Si la tuviera, es de suponer que no se permitiría que el Pamesa o el Tau jugaran mañana su semifinal, uno con 45 horas de descanso y otro con 41, mientras que los otros dos semifinalistas jugarán su partido con 24 y 21 horas de descanso.
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Sin embargo, 24 horas obran milagros en los equipos. Al Tau, por ejemplo, le sirvieron para jugar un partido de Liga. Alegó que no tenía tiempo para recuperar a varios de sus jugadores un sábado y la ACB aplazó el encuentro al domingo para que se pudiera jugar. Tampoco debe ser malo para el Pamesa y el Tau que puedan preparar su enfrentamiento de mañana durante todo el día de hoy, a diferencia de los otros dos semifinalistas que se conocerán esta tarde/noche, y se ven obligados a preparar contrarreloj el asalto a la final, lo cual no es asunto baladí, como se pudo comprobar ayer.
El baloncesto es un deporte muy táctico y en este sentido, Ivanovic sienta cátedra. El Tau esta temporada nada tiene que ver con el de la anterior, como demuestran los apuros que pasa en la Liga, pero llega la hora de la verdad y ahí está el Tau, llevado en volandas por la imponente disciplina de Ivanovic, quien ayer se sacó de la chistera a un genial Foirest. Hoy, Ivanovic volverá a entrenar a los suyos. Como Olmos, quien como fanático del trabajo también sigue su escuela. Los demás técnicos, en cambio, tienen jornada intensiva. La suerte del sorteo quiso que en esta Copa el Pamesa o el Tau jugaran con ventaja.
