Y, ahora, la Senyera
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Haciendo honor a su patrocinio cerámico, el Pamesa actual, el Pamesa campeón potencial, se ha construido loseta a loseta. Con tiempo, dinero, trabajo y mucho amor al baloncesto, cada cual ha ido aportando su ladrillo, su columna. Desde que se pusieron los cimientos y se elevaron los primeros paneles, con Miki Vukovic, hasta la inminente culminación del fortín, con Paco Olmos, el equipo, el club, han ido madurando, adquiriendo sabiduría y experiencia con el bagaje obligado de premios (pocos) y decepciones (bastantes). En deporte sólo nos fijamos en quien cruza primero la meta, pero también tienen mérito los siguientes, si han dado el máximo de sí. Incluso hay ya mucha recompensa en el mero hecho de prepararse para ser el primero, de hacer camino.
Víctor Luengo y Nacho Rodilla son protagonistas/testigos de la paciente construcción del edificio, los estandartes del club. La techumbre está virtualmente acabada. Se han cubierto aguas y sólo falta colocar arriba la bandera, la Senyera. El Pamesa ya tiene una Copa en sus vitrinas. Apunto, pues, como culminación de proyecto, hacia metas aún más ricas: un doblete nacional, un título de competición europea. Hay equipo para ello, quizá la mejor plantilla fuera de la NBA, junto al Barça y pocos más. Hecha loseta a loseta.
