El hombre de hierro

Se hizo futbolista en la RDA y explotó tras la caída del Muro. En el Borussia, Sammer marcó una época como líbero y ahora quiere repetir como técnico.

Julio Maldonado
Importado de Hercules
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Originario del barrio de Groditz, crecido en Dresde, último héroe futbolístico de la extinta RDA, Matthias Sammer fue el primer jugador del Este en vestir la camiseta de la Alemania unificada. Un honor a su padre Klaus, buen futbolista del Dinamo de Dresde al que la Stasi (policía secreta de la Alemania del Este) impidió ir a los Juegos del 72 y el Mundial 74 por temor a una fuga.

Fue Klaus quien asistió a la explosión de su hijo en el Dinamo de Dresde. Matthias había jugado ya en el Groditz y en el Einheit Dresde. En el Dinamo, con su padre de técnico, disputó una recordada eliminatoria de Recopa ante el Bayer Uerdingen en 1986, pero la fuga al otro lado del Muro de su compañero Lippmann dejó a Klaus sin trabajo. Con los juveniles de la Alemania del Este y como delantero ganó una Eurocopa a la Italia de Lentini y Piacentini. Semifinalista del Mundial Sub-20 de Chile en 1997, fue la última gran competición en la que brilló la RDA.

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Imagino que festejó la caída del Muro, lo que precipitó su marcha al Stuttgart. Una época de gloria de Sammer, autor de dos goles en el último partido de la RDA (0-2 contra Bélgica el 12-9-90). Ya se le empezaba a conocer como "El hombre de hierro" o "Matthias el rojo" por su color de pelo. Como líbero ganó la Eurocopa de 1996, y en ese puesto relevó a Beckenbauer como defensor capaz de ganar el Balón de Oro. En el Inter jugó poco y cuando llegó al Borussia en 1993 ya tenía claro que allí cerraría su carrera.

Aprovechó una oferta de la Federación, se sacó el título de entrenador en seis semanas y no se ha movido de Dortmund. Lleva tres años y tras su título la temporada pasada aspira a la Champions.

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