Talento y lentitud
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Volvió Bianchi a Boca, una Bombonera repleta, algunos detalles de Ezequiel González y un poco de Delgado. Poco más en un partido jugado a un ritmo muy bajo. A algunos les faltó poco para dejar de correr y empezar a andar. Mientras veía el partido pensé en la Argentina de Bielsa. No hay otra selección en el mundo que se parezca tan poco al fútbol que representa. El juego argentino es lento. No tanto como el Boca-Nueva Chicago, pero desde luego muy lejos del estilo dinámico de Bielsa con la albiceleste. El batacazo del Mundial regaló carnaza a los detractores de Bielsa, a todos los que proclaman los valores naturales del futbolista argentino. Para ellos da igual que en la selección juegue Sorín o Clemente Rodríguez en la banda izquierda. Bielsa está en un extremo tan opuesto al sentir del fútbol argentino que sorprendió su renovación.
No extraña que Riquelme no encuentre el ritmo en el Barcelona, ni con Van Gaal ni con Antic. Para algunos en Argentina se juega a la pelota y en Europa al fútbol. No es cierto del todo, pero sí en parte y el partido de Boca lo dejó claro. Hay mucho talento y sale a relucir, eso por supuesto. Por allí llaman jugador de potrero al que inventa, al que se divierte. Los hay en todos lados, pero en el fútbol argentino multiplican sus posibilidades. El auténtico nivel competitivo es otra cosa, y Bielsa bien lo sabe. Él no tiene a Maradona para cambiar la historia.
