"El ajedrez tiene que ser deporte olímpico"
El Torneo de Ajedrez de Linares cumple 25 años desde que el empresario Luis Rentero Suárez (70 años) lo elevó a la categoría oficial de Torneo Internacional. De la mano de Rentero, por Linares han pasado los más grandes campeones y los mejores jugadores del mundo... excepto un genio enloquecido y errante: Robert James Fischer.


¿Cómo es posible que un señor de Linares edifique lo que se ha llamado la Capilla Sixtina del ajedrez? ¿Cómo llegó usted a esto en aquellos tiempos, cuando en España jugaban Arturito Pomar, Bellón y algunos más...?
Pues le voy a decir la verdad. Por dos cosas juntas: porque veía y veo muy poco y porque no me ha gustado ni me gusta perder a nada, ni a las bolas. Perder es algo muy malo: yo no lo podía soportar.
Explíquese...
Verá, con 18 años yo jugaba de portero de fútbol en el equipo de la Ferroviaria de la estación de Linares-Baeza. Pero como me metían muchos goles y perdíamos, pues me dediqué a jugar al ajedrez, que me gustaba. Jugué un Campeonato de España, en 1952, en Sevilla. Pero como también vi que perdía más que ganaba y que no tenía mucho futuro como jugador, entonces me dediqué a organizar torneos. Uno aquí, otro allí. Y en 1978 conseguí el reconocimiento del Torneo de Linares con la máxima puntuación internacional.
Desde entonces, Linares ha visto mover piezas a los mejores del mundo... pero no a Bobby Fischer. ¿Cómo se le escapó?
Como a todos: este hombre es muy raro. Nos vimos en Los Angeles y llegamos a un principio de acuerdo. Me dio la conformidad para venir. Me fui al hotel, y a las seis de la mañana me llamó al timbre, me despertó, y me dijo que, por una revelación o una inspiración, creía que ya no tenía que ir a Linares: no era por dinero. Siempre ponía condiciones raras. Negociar con este muchacho eran ganas de perder el tiempo, así que lo dejé por imposible: para los restos.
Al margen de eso, ¿qué le ha asombrado más en estos 25 años?
El mejor jugador de los que yo he visto, de los que he visto, ¿eh?, es Gari Kaspárov. No sé si Fischer hubiera podido ganarle, pero mi opinión es que Kaspárov es mejor. La superioridad que yo le he visto sobre todos, no se la he visto a nadie. Y recuerdo a un hombre que en 1982 se pasaba hasta cuatro o cinco horas diarias viendo y anotando partidas con mucho misterio. Se iba, y no sabíamos quién era. Nos tenía intrigados. Pero un día jugaba Bellón y ya tenía el rey boca abajo. Y el hombre va y me dice: "Luis, ¿cómo vamos?": no sabía na-da de ajedrez. Y allí se pasaba las horas muertas...
¿Ve al ajedrez como deporte olímpico, más tarde o más temprano?
El ajedrez tiene que ser deporte olímpico, porque se lo tiene ganado. Y necesita ser deporte olímpico por sus méritos deportivos: en las partidas más intensas, los jugadores pierden tres o cuatro kilos y acaban extenuados, de los nervios. Y aquí no, porque está el fútbol, pero en países como Rusia o Argentina hay verdadero furor nacional por el ajedrez. Usted sabe con la pasión que se seguían en Rusia los campeonatos del mundo de sus grandes maestros...
¿Ha cambiado el asunto desde sus primeros tiempos a esta parte?
Cambia, pero porque tiene que cambiar, porque el mundo va cambiando. Ahora se ven quizá menos genios bohemios que los que había antes. Los jugadores son muy serios, muy profesionales. De los españoles de ahora, me gusta mucho el chico ése de Mallorca... Vallejo.
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Quizá, después de la tarde de toros en la que murió Manolete, en 1947, este torneo suyo sea lo que ha hecho célebre a Linares en el mundo actual. ¿Qué le parece...?
Yo creo que sí, que es así. La gente se lo ha tomado ya un poco como patrimonio de Linares. El Ayuntamiento también lo ha hecho suyo y ha apoyado mucho, antes... y ahora. Y aquí estamos... 55 años después de aquel día que fui a ver a Manolete con mi padre. Vamos tirando...