Partido obrero
El Madrid visita El Sadar con el liderato en juego. Osasuna escapa de los puestos de descenso. Ronaldo, protagonista de la semana, puede hablar hoy

Hay semanas en las que suceden tantas cosas que uno es incapaz de recordar más allá de dos días atrás, e incluso me parece mucho. Nunca se habla de jet-lag del que no viaja, y es el más terrible, porque aunque sabes dónde estás tú, desconoces dónde se encuentran realmente los demás.
Por ejemplo: Ronaldo estaba en China y el viaje se lo dio Del Bosque en Salamanca. Que no fue tal viaje sino lapsus lingüe, que no es la postura (creo), sino que te sacen de contexto lo que piensas y dices. Luego viene Raúl, que estaba en Palma de Mallorken, y zanja el asunto confirmando a la vez el mentido (que no corre en exceso) y el desmentido (que es importantísimo y le queremos). Y por si esto fuera poco, a Zidane le pitan en París.
Y en estas condiciones (ya no hablemos de la guerra de Gaspart, del Barça de Bush y del ataque preventivo a Gil), llega el partido contra Osasuna en Pamplona, casi diez años después de la victoria del Madrid ante el Betis, hace exactamente siete días.
Y como El Sadar es el campo que mejor mide la fortaleza mental del Madrid el asunto se presenta interesante. Porque Pamplona es como pasar la aspiradora al coche: da poca gloria, pero es absolutamente necesario para que no te devoren los ácaros.
Dentro de los planteamientos previos a un partido, la visita a El Sadar sólo admite una condición: hay que correr, y cuantos más, mejor. Terrible, lo sé, porque volvemos al primer tema de debate.
En fin, vayamos a lo estrictamente deportivo. El Madrid, como siempre, pero sin Hierro, que será sustituido por Pavón, con solvencia se supone, entre otras cosas porque es el único de los titulares que no viajó el pasado miércoles. Flavio, que viajó a China pero no jugó, vuelve al doble pivote junto a Makelele, en detrimento de Cambiasso. Modestamente pienso que hizo menos deméritos el argentino para perder la titularidad que méritos hace Flavio para mantenerla. Pero ya digo que ando confuso.
Entre los alicientes propios del partido, señalar que el Madrid tiene a tiro el liderato, siempre y cuando gane y no lo haga la Real Sociedad en el Ruiz de Lopera. Sería la primera vez que el Madrid encabezara la Liga en lo que va de temporada.
Por lo que se refiere a Osasuna, lo de siempre: pinturas sioux y estadio caníbal. Es cierto que hay caras nuevas, como Manfredini (un italiano de África) o como el gigante uruguayo Morales (1,96), que podría salir en caso de apuro. Pero la fuerza de Osasuna se concentra en el ardor guerrero; también en la leña, no seamos pudorosos.
Será un duelo de actitudes: una fervorosa y otra confiada, transpiración contra inspiración. Hablamos de El Sadar, pero podríamos hacerlo del sudar. Si no fuera porque cualquier teoría sobre los movimientos obreros se cae cuando sonríe Ronaldo.
Hará un frío polar
El frío dio la bienvenida al Real Madrid en Pamplona. Los termómetros marcaban menos dos grados cuando la expedición madridista aterrizó en la capital navarra. Hoy, a la hora del partido (17:00), también se espera una temperatura similar, por eso los utilleros han ido bien provistos de ropa polar para vencer las inclemencias del tiempo.
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No fue el Gran Hermano
El autobús del Real Madrid conocido como el Gran Hermano no viajó a Pamplona por motivos de seguridad. El miedo a la rotura de lunas u otros desperfectos aún más graves han hecho que la seguridad del Real Madrid haya decidido que el autocar no se mueva de Madrid en esta oportunidad.