Otro constructor se pone al frente de un club en obras

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El sino del Barcelona que camina por el puente que une el siglo XX con el XXI está marcado por los ladrillos y la propiedad horizontal. Veintidós años de nuñismo dieron paso al reinado de Gaspart El Breve, para caer en el más breve aún Enric Reyna Martínez. Como Núñez, se trata de un constructor, de 62 años, el personaje que Gaspart ha dejado al frente de un club que vive permanentemente en obras. A diferencia de aquél, no tendrá tiempo de una enésima ampliación del Camp Nou, ni siquiera de derribar el Mini Estadi, que para eso ya llegarán otros. Tendrá que conformarse sólo con alimentar su ego durante los meses que dure su mandato, del que regresará a la presidencia de la Asociación de Promotores y Constructores de Edificios de Cataluña.

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Con el único precedente en la historia de Raimon Carrasco, presidente-nexo entre las presidencias de Montal y Núñez, Reyna no mejora a sus dos inmediatos antecesores en materia lingüística: si bien maneja el catalán y el castellano, dice fúmbol por fútbol y estatuaria por estatutaria, dos perlas que dejó caer ayer en su primera conferencia de prensa como presidente interino.

Tras algunos años como cabeza visible de Fira de Barcelona, sus amigos lo califican de inteligente, trabajador y honrado, con capacidad de mando y para escuchar a los demás.

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