Un homenaje a la memoria histórica
La NBA ha universalizado el baloncesto y la ACB ha contribuido a romper las fronteras en Europa. Gracias a ello se ha engrandecido este deporte, y ver a los mejores jugadores del mundo no es una ilusión, sino una realidad. Pero justo es reconocer en estos momentos que el baloncesto forma parte de nuestras vidas cotidianas, que ha habido un antes. Sin el pasado no sería posible el fenómeno al que estamos asistiendo. Y sobre esas bases en las que se sustenta el baloncesto actual, mucho tiene que ver la figura de Pedro Ferrándiz, no como protagonista, que lo es, sino como historiador.
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Ferrándiz ha rescatado en su Fundación los documentos gráficos de los orígenes del baloncesto en España, y ahora los exhibe en una exposición que ayer fue inaugurada en el Bernabéu. Una joya. Testimonios de los partidos entre el Madrid y el Rayo en los años 30. Sobre canchas de tierra y tableros de madera. Imágenes del baloncesto femenino, de la evolución de los pabellones. También, personajes que se repiten, porque sin tanto mercantilismo ni agentes las alineaciones eran memorizables: Sainz, Emiliano, Sevillano, Luyk y Burgess o Aiken. Un equipo que ganó cuatro Copas de Europa.
Esto merece una reflexión. ¿Qué equipo ahora es capaz de mantener un quinteto base durante años? Así, Ferrándiz fue capaz de ganar doce de trece Ligas, once de doce Copas y jugar siete finales de la Copa de Europa, de las que ganó cuatro, un balance que le hizo permanecer invicto al Madrid durante tres años y medio. Todo eso se puede ver en la exposición. Y al comprobar cuán grande fue el baloncesto, a uno le entra la duda de si el actual no debiera echar la vista atrás y copiar, en un acto de humildad, lo mejor de aquellas épocas, que tan malas no debieron ser cuando fueron la base del baloncesto actual.
