Atletismo | Gante

Récord europeo de 5.000 para García

Alberto superó en Gante una plusmarca que tenía 27 años de antigüedad

Ángel Cruz
Redacción de AS
Actualizado a

Bob Verbeeck, el organizador de la reunión de Gante (Bélgica), sabía que el único atleta europeo capaz de batir el récord de 5.000 metros en sala de su compatriota Emiel Puttemans era Alberto García. Un récord que databa de 1976. E invitó a Alberto a que lo hiciera. Quijote por un día. Y, además, le dijo al bueno de Emiel que si quería presenciar en directo su ejecución. Y Emiel aceptó. ¿Sadismo y masoquismo? No. Simplemente, deportividad. Puttemans, un clásico ya olvidado, había dicho en los días previos a la carrera que se consideraba muerto. Léase desbancado. "Alberto es un gran atleta, está en buena forma y me va a quitar la plusmarca". Pleno al quince. Puttemans contempló con una sonrisa en los labios cómo un español de Vallecas ponía una pica en Flandes.

Y los que le ayudaron fueron un español y un keniano. Liebres eficaces. Pedro Antonio Esteso, un atleta de 3:36.71 en 1.500, hizo el primer gasto. Pasó los 1.000 en 2:37.48, cuando estaba previsto que hiciera 2:39.0, y los 2.000 en 5:17.81, algo mejor de lo programado (5:18.0). Se retiró y tomó el mando el keniano Martín Keino, que hizo los 3.000 en 7:56.63, cuando lo planificado era de 7:57.0.

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Keino debía seguir hasta los 3.600, pero sus reservas se habían consumido. Se retiró y ante Alberto se hizo la soledad. Un horizonte de 2.000 metros, que parece infinito, entre el querer ser y el ser. Ahí es donde se baten los récords. Cuando estás solo ante el peligro. Alberto apretó los dientes, desplegó una zancada similar a la de un atleta de 1,75 metros, cuando él mide sólo 1,63 (técnica perfecta de carrera), y bajo la atenta mirada de Emiel Puttemans, el hombre que iba a perder el récord, galopó hacia el éxito animado por el público belga, que se entusiasmó porque un español le quitaba el récord a otro belga. Así es el atletismo. ¿Extraño, verdad?

El vallecano llegó a la meta en 13:11.39. Tope europeo por casi diez segundos, que es un abismo. Y tercera mejor marca mundial de todos los tiempos, tras el etíope Haile Gebrselassie y el keniano Paul Tergat, dos monstruos sagrados del fondo.

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