Lamela vuelve a deslumbrar
Hace cuatro años por estas fechas, el atletismo español celebraba una asamblea en Sevilla. Se recibió la noticia de que Yago Lamela había saltado en el pasillo de calentamiento de la Peineta 8,20 metros. Muchos no se lo llegaron a creer. "Será un error, seguro". Días más tarde, saltaba 8,22. "Caray, este chaval va en serio". Llegaron los Mundiales en pista cubierta y se fue hasta los 8,56, que son palabras mayores. "¡Oooh!". A la edad que tenía entonces Lamela, 21 años, sólo Lewis y Emmian habían saltado más y llegaron en su plenitud a los 8,87 y 8,86, respectivamente. Había nacido un campeón.
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Empezó la temporada al aire libre, y Lamela deslumbró de nuevo: 8,26 en Jerez, 8,49 en Guadalajara y 8,56 en Turín. Llegaron los Mundiales de Sevilla 99 y quedó subcampeón. Puso el listón tan alto que cualquier medalla que ganase después, la del Europeo del año pasado sin ir más lejos, supo a poco. Pues ahora Lamela está de nuevo en el buen camino. No ha podido comenzar la temporada más fuerte: 8,25 la semana pasada en Zaragoza y ayer, nueva victoria, en Budapest, esta vez con 8,08. Nadie en el mundo está saltando tanto como él. Su trayectoria le conduce hacia marcas colosales, por encima de 8,60.
Y puestos a hablar de marcas, atentos hoy a lo que haga Alberto García en la reunión de Gante. No es muy frecuente que un atleta español sea el elegido para asaltar un récord de Europa, el de 5.000 metros en pista cubierta. Pero es el privilegio que corresponde a quien el año pasado ganó a cuantos rivales se enfrentó en los Europeos en pista cubierta y al aire libre y en la Copa del Mundo. El organizador de la reunión pone las liebres y García les marca el ritmo al que tienen que ir. Una buena manera de comenzar la temporada, que al menos se presenta tan buena como terminó la pasada.
