La ACB hacia el totalitarismo
Muy mal debe andar la ACB cuando en su búsqueda de soluciones ante la crisis que atraviesa pérdida de patrocinadores, deudas de 50 millones de euros y negociación a la baja del contrato televisivo se le ocurren cosas como las de "usted no sube si no tiene un pabellón con 7.000 localidades" o la última, ésta de Querejeta, presidente del Tau, de proponer "usted tampoco asciende si ya hay un club a menos de 150 kilómetros". Es difícil creer que tamañas barbaridades puedan proponerse en una competición deportiva. So pena de que detrás se escondan inconfesables intereses.
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Más bien parece que es esto. Hay una asociación y unos clubes que viven a costa de las subvenciones públicas y privadas, y no quieren que nadie les haga la competencia. Por eso pretenden cerrar la liga con unas exigencias propias de una competición totalitaria. ¿Y qué pasa con los aficionados? Los aficionados tres millones llegan a ver los partidos de España, no los entendidos 94.000 siguen la ACB, les importan un pepino. ¿Usted cree que se puede seguir una liga en la que sólo en la primera vuelta se han fichado 40 nuevos jugadores? Y hay que ficharlos porque esto es un pitorreo.
Es un pitorreo que haya jugadores a los que haya que echar por malos, es un pitorreo que haya jugadores que no quieran entrenarse e incluso jugar, y es un pitorreo que haya jugadores que se vayan de vacaciones y no vuelvan. Fichaje va, fichaje viene; comisión por aquí, comisión por allá. Y mientras, los clubes pidiendo subvenciones a las diputaciones y a los ayuntamientos, haciendo ampliaciones de capital o campañas para que la gente acuda a los pabellones. Últimos ejemplos de estos casos: Cáceres, Manresa y Granada. ¿Y éste es el baloncesto que tenemos? Pues sí, al menos el baloncesto ACB.
