Primera | Barcelona

30 meses de desaguisados

Joan Gaspart ha gastado 201 millones en 17 fichajes y contratado cuatro técnicos para no ganar ningún título. Deja al club endeudado y sin prestigio.

<b>HOLA LUIS, CIAO RIVALDO...¿Y ROMÁN?</B>. El pasado verano, Gaspart pensó en el regreso de Van Gaal como solución. Eso provocó la marcha (gratis) de Rivaldo. Y fichó a Riquelme.
Actualizado a

Pocas veces dos años y medio han dado para tanto. Treinta meses de presidencia de Joan Gaspart han puesto al Barcelona contra las cuerdas, lo han endeudado como casi nunca antes, lo han hundido en la clasificación como no recuerdan ni los más memoriosos y lo han convertido en el hazmerreír dentro y fuera del ámbito del fútbol español.

Fueron muchos, aunque no todos, los que vaticinaron que la llegada de Gaspart al sillón que dejaba Josep Lluís Núñez llevaría al club a vivir sus peores días. De aquel ganador de las elecciones en julio de 2000 que prometía "con nosotros el Barça lo ganará todo" a este que renuncia al cargo en febrero de 2003 con un "no considero que haya sido un buen presidente", se han producido demasiados desaguisados como para que la situación se dilatara mucho más.

Gaspart se condenó tanto por sus hechos como por sus palabras. Tras proclamar a los cuatro vientos que convencería a Luis Figo para que no abandonara el club, lo vio marcharse al Real Madrid del recién llegado Florentino Pérez. La rabieta le llevó a decir: "Quien me la hace, la paga", amenazó, sin llegar a cumplir su bravuconada.

Con el dinero que dejó el traspaso del portugués, corrió a Londres y selló la compra más cara de un futbolista en los 103 años del Barça: pagó 6.600 millones de pesetas por Marc Overmars, para sumarlo a Petit, Gerard, Alfonso, Dutruel y De la Peña. Entre todos, bajo el mando inacabado de Lorenzo Serra Ferrer (fue destituido en abril), cerraron el balance sin títulos.

Cuatro técnicos

El segundo desproyecto de Gaspart encontró a Carles Rexach en el banquillo. Tras sustituir a Serra, Charly planificó la temporada 2001-02, en la que siguió el derroche de dinero en refuerzos de dudosa calidad: llegaron Saviola (que no era una prioridad del técnico), Geovanni (que desató un escándalo por supuestas comisiones), Rochemback, Christanval, Andersson, Coco y Bonano. Con estos hombres, más el legado de Serra más los que quedaban de la etapa anterior, el Barça logró llegar a las semifinales de la Champions League y perdió todo lo demás.

Noticias relacionadas

El tercer intento ya está más fresco en la memoria. Endeudado y sin prestigio para atraer a grandes entrenadores hasta su banquillo, el club (Gaspart) reclamó el regreso de Louis van Gaal. El holandés aceptó conducir una plantilla apenas reforzada con Riquelme (a quien aceptó a cambio de liquidar a Rivaldo), Enke y el cedido Mendieta. Gracias a su osadía, su tozudez y unos malos resultados, Van Gaal salió escaldado y arrastró en su caída a su segundo presidente consecutivo.

Mala imagen

La crisis, que Gaspart y los suyos atribuían tan sólo a la mala marcha en la Liga, se fue forjando también en lo institucional. El goteo de dimisiones en la junta (seis vicepresidentes para casi una veintena de directivos), provocado por una gestión personalista, y numerosos episodios lamentables (el Camp Nou se ha convertido en un estadio peligroso), han puesto fin a la era Gaspart. Una era breve y mala.

Te recomendamos en Polideportivo