Yo digo Juan Mora

El descrédito de los controles antidoping

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

El mundo del atletismo se muestra desconfiado ante lo que puedan hacer Marion Jones y Tim Montgomery esta temporada. Y todo porque se han puesto a entrenar con Charlie Francis, el gurú que hizo correr a Ben Johnson en 9.79 segundos a base de anabolizantes. El mundo del atletismo, y sus miembros sabrán por qué, no se cree los métodos que utiliza Francis. Esto significa que tampoco se creen los resultados que ofrecen los controles antidoping. Si fueran tan eficaces no habría que tener recelos, pues lo que presuntamente diese Francis a Jones y Montgomery aparecería en sus orinas.

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Pues por lo que se ve, no. Pero no sólo lo que puedan tomar estos atletas, sino cualquiera que utilice la hormona del crecimiento, actualmente indetectable en los laboratorios, y que pone a sus usuarios fuertes como robles. Claro, que cualquier día alguien se puede llevar un susto, como se lo llevó Johnson en Seúl o Muehlegg en Salt Lake City, que en 1988 el estanozolol no se detectaba, como tampoco el darbopoetin en 2002. Hasta que llegó el Comité Olímpico Internacional (COI) y zas, les pilló porque había dado con la fórmula que hacía visible lo que hasta entonces era doping de última generación.

Lo que pasa es que no lo dijo, que tampoco la policía es tonta y no dice a los ladrones cuándo les va a pillar. Pues el COI lo mismo. En vez de avisar, espera una cita olímpica para coger in fraganti a los tramposos y aplicar entonces castigos ejemplares. Pero mientras tanto, la lucha antidoping se desacredita con los recelos del atletismo hacia las marcas que puedan hacer Jones y Montgomery, como tampoco se creyó en su día las de Florence Griffith, que entrenaba con otro gurú, Bob Kersee, casado con Jackie Joyner, cuyo hermano, Al Joyner, estaba casado con Griffith. Así todo quedaba en casa.

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