Atletismo | Dopaje

Francis, el hombre que creó a Johnson

Charlie Francis fue atleta de élite mundial en 100 metros y se dopaba a sí mismo. Descubrió los anabolizantes en Standford, donde estudió Políticas e Historia. Cuando llegó a técnico sufragaba los gastos de sus atletas, pobres inmigrantes. Y les suministraba esteroides, asesorado por el doctor Astaphan. Fue condenado por Canadá en 1989.

<b>LOS TRAMPOSOS.</B> Charlie Francis y Ben Johnson, antes de la sanción.
Ángel Cruz
Redacción de AS
Actualizado a

Antes de recetarlos a sus deportistas, Charlie Francis probó los anabolizantes en su propio cuerpo de atleta y vio que eran buenos, a su entender. "Me hice más fuerte y no sufrí efectos secundarios", declaró ante el magistrado Charles Dubin en 1989, cuando se le juzgaba sumariamente por haber llenado de esteroides a Ben Johnson. Probó una sustancia llamada dianabol, en aquel tiempo el no va más, y ahora producto digno de museo.

Lo consumió en Stanford, Estados Unidos, donde el canadiense estaba becado, y universidad en la que se licenció en Ciencias Políticas e Historia. Y se doctoró en dopaje, por libre, viendo lo que hacían los demás e imitándoles. "Había atletas que progresaban después de tomar dianabol, así que lo probé". Charlie había hecho ya 10.1 en 100 metros en 1970 y se clasificó quinto del mundo ese año. Fue olímpico en Múnich 1972, pero no destacó.

Tras retirarse regresó a Toronto. No ejerció ni como político ni como historiador, sino como vendedor de seguros. Pronto se cansó de tan anodina profesión y se dedicó a entrenar velocistas. Y a seguir estudiando los efectos de los anabolizantes. Charlie, el Químico, le llamaban. Y podrían haberle llamado Mecenas, porque según propia confesión, avalada por otros testimonios, sufragaba los gastos de sus atletas, un grupo de emigrantes caribeños (Johnson nació en Jamaica) que no tenían ni para comer. La cena habitual de Ben antes de llegar a la cima era un plato de patatas fritas. Eso sí, compartido con su hermano Eddi.

Noticias relacionadas

Charlie le hizo cambiar de dieta. Le pagó para que al menos pudiera comer una hamburguesa. Y de postre, estanozolol, un anabolizante que hinchó sus músculos y que le llevó al récord del mundo de los 100 metros, posteriormente anulado por tramposo.

Francis trabajaba con Jamie Astaphan, una especie de siniestro doctor Moreau. Probaba todo lo que sus discípulos consumían. Y nadie daba positivo. Hasta que Johnson se lesionó y para recuperar la forma abusó de su dieta. Y entonces se cayó con todo el equipo. Y con él, Francis. En Canadá se le inhabilitó de por vida para entrenar canadienses internacionales. Pero nadie le puede prohibir que entrene a Jones y Montgomery... internacionales estadounidenses.

Te recomendamos en Polideportivo