El fútbol golea al racismo en El Ejido
La peña Ejido Multicolor, compuesta por inmigrantes, sigue al Poli.

Noticias relacionadas
Son apenas 250 aficionados, pero representan a muchos. Y significan mucho. En una tierra aún marcada por la sinrazón del racismo, el fútbol, Dios en nombre del que se han entablado innumerables batallas nacionalistas, regionalistas, localistas y otros anacronismos de nuestra sociedad, sirve para cicatrizar algunas heridas. Porque la camiseta celeste no es sólo de los ejidenses, también la sienten argentinos, uruguayos, nigerianos, búlgaros o marroquíes. Ellos, entre otros inmigrantes, forman la peña Ejido Multicolor. "Cuando te gusta mucho un equipo, importa poco de dónde eres. La peña surgió la temporada pasada casi por casualidad. Nos veíamos en los partidos con las camisetas de nuestros países y decidimos juntarnos", comenta Jorge Valdivia, argentino de padres nacidos en Dalías que reside en El Ejido desde hace siete años. Jorge es dentista y preside la peña. Metodi es búlgaro, aficionado al Levski Sofía que llegó procedente de Plovdiv hace dos años. Trabaja en un invernadero. "A mí me gusta mucho el fútbol y a mi hijo también. Vamos al estadio cuando la peña nos regala las entradas, porque no puedo permitirme pagarlas".
El club y el Ayuntamiento de El Ejido se han volcado con la peña. Saben que una iniciativa como ésta es muy importante en una ciudad a la que aún se le señala con el dedo por lo que ocurrió hace unos años. "En Holanda unos portugueses se sorprendieron cuando les dije que vivía en El Ejido. Lo que ocurrió aquí fue una burrada. Pero hay que pasar página. No olvidar, pero sí mirar hacia delante y seguir luchando por que todo se normalice. En 20 años Mohamed, Dimitri o Estefanía serán todos ejidenses", argumenta Jorge Valdivia. Pero aún queda mucho camino por recorrer. La respuesta a la inmigración no es precisamente uniforme. "Desde que presido la peña he ganado mucho clientes, pero he perdido más. Hay gente que nos agradece lo que estamos haciendo, otros que nos miran de reojo y otros que simplemente nos odian. Aún existe cierto recelo, pero se está avanzando". Decía Eduardo Galeano que el hincha de fútbol "rara vez dice: hoy juega mi club. Más bien dice: hoy jugamos nosotros". A veces, ese nosotros es un gran paso.