Un golpe en la mesa
La reunión del G-14 en Madrid no es cualquier cosa. Es el golpe en la mesa de los clubes más importantes de Europa contra el monopolio ilógico de la UEFA sobre el rendimiento económico de la Champions. Es decir, una rebelión con causa justificada frente a los que manejan la caja sin arriesgar en el negocio. La tierra para el que la trabaja, dicen Florentino y su corte de superpresidentes. Y es verdad. Los clubes ponen todos los activos de su patrimonio en acción: los jugadores, los estadios, los empleados, la luz, la seguridad...y resulta que la mejor tajada en el reparto del botín se la llevan unos señores afincados en Suiza, que encima te sancionan económicamente como descuides algún detalle.
Noticias relacionadas
La UEFA debería ponerse en guardia porque el envite va en serio. Son ya diez años de Champions y los clubes están cansados de no participar en las gestiones burocráticas del torneo. Principalmente en la venta de los derechos televisivos. El G-14 dispone de informes rotundos sobre una mejor explotación de beneficios en este asunto. El grupo Team ya tiene sobre la mesa las mejores ofertas de los operadores europeos para la próxima temporada y a los clubes no se les ha pedido opinión.
Y es igual de grave el libertinaje de las selecciones en la organización de partidos inoportunos y en la utilización de los futbolistas. También el G-14 se ha puesto firme en este aspecto y alguien en UEFA y FIFA tiene que dejar de hacerse el sordo. No hay otra salida para este enredo que no ha hecho más que comenzar. O llegan a un pacto o hay otros proyectos de interés acechando. Digamos Golden Cup...