Ottey vuelve a correr con 42 años
Después de vivir prácticamente en el anonimato en Eslovenia, regresará a la competición el próximo domingo en la reunión en pista cubierta de Gante

Merlene Ottey pasea su atractiva decadencia por las bellas calles de Ljubljana, la capital de Eslovenia. La gran dama de la velocidad mundial en las dos últimas décadas se resiste a la extinción atlética tras aquel dopaje con anabolizantes (¡quién lo diría, con una silueta así!) en vísperas de los Mundiales de Sevilla 1999, del que luego fue exculpada; después de su operación en la rodilla izquierda y, sobre todo, tras haber cumplido 42 años el pasado 10 de mayo. Una edad más apta para la retirada que para enfrentarse en las pistas a las jóvenes gacelas de la velocidad, como Marion Jones, la reina actual, de 26 años, de la que casi podría ser madre.
Pero Merlene, paradigma de la belleza en el mundo del atletismo, no quiere abandonar las pasarelas, de las que es top model desde que era casi una niña, a finales de los años setenta, cuando Marion, la dulce Marion, casi acababa de empezar a andar. Merlene sabe que ya no volverá a luchar por la gloria de las medallas, pero quiere estar en el Mundial de París, el verano próximo. Despedirse en una gran competición y no de forma oscura y anónima, escondida en Ljubljana. El primer paso para ese adiós lo dará este domingo en Gante (Bélgica), en una de las mejores reuniones del mundo en pista cubierta.
Merlene pasó el año 2002 casi en blanco, de médico en médico. Recuperada de su operación corrió en un tiempo muy flojo (11.43) en la localidad italiana de Avezzano, y fue segunda tras la transalpina Manuela Levorato (11.41). Un regreso testimonial. Antes de su operación en la rodilla había corrido en 11.28, marca igualmente floja. Acabó la 41ª en el ranking mundial. Impropio de su categoría. Pero Merlene, la bella Merlene, se resiste a abandonar. Lucha y lucha.
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Pero, ¿qué hace una jamaicana de nacimiento en medio de los Balcanes, tan lejos de casa? Merlene es una trotamundos. Nació en Cold Spring (Jamaica), pero estudió arte en la universidad estadounidense de Nebraska. Allí conoció al vallista norteamericano Nat Page, con el que se casó. Luego se divorció de él y acabó recalando en Italia, donde vivió con el velocista Stefano Tilli (signore Ottey, le llamaban allí), del que también se separó posteriormente. Tentada por la plácida tranquilidad de Montecarlo (y por las facilidades contributivas del Principado) marchó a vivir a orillas del Mediterráneo.
En 1998 conoció al entrenador esloveno Srdjan Djorjevic, que la convenció de que se marchase a vivir al país balcánico. En 2000 acudió como jamaicana a los Juegos Olímpicos de Sydney y obtuvo el bronce en el relevo 4x100 metros con 40 años y 143 días, lo que la convierte en la medallista más veterana de la historia del atletismo.
