Un partido vibrante
Durante los noventa minutos del encuentro no dejé de pensar: ¡menudo partido! Ayer se dieron cita en Montjuïc dos conceptos de fútbol completamente diferentes, aunque complementarios. El Espanyol comenzó a verlas venir, con una defensa bien ordenada y con un trabajo incesante e increíble. La zaga blanquiazul estuvo fenomenal en todo momento, muy junta y esperando, con el resto del equipo, a que el contraataque o alguna acción en velocidad de Tamudo desnivelaran el marcador. Mientras tanto, el otro concepto del fútbol, el que practicó el Madrid, se quedó en vanos intentos en lo que fue la primera parte. El Espanyol buscó desde el inicio la victoria, aunque a su manera, y los blancos fueron fieles a su juego de dominio, aunque sin acierto.
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Ycon 2-0 se plantó el encuentro en la segunda parte, con el Espanyol como supuesto vencedor. Pero con el Madrid nunca se puede decir que hayas ganado. El equipo de Del Bosque no tuvo tanto la posesión, pero se dirigió muy rápido hacia la portería de Toni. Dos o tres pases y ya se encontraban en el arco blanquiazul. Por ello creo que el Madrid fue merecedor del empate y quizá de algo más, pese al gran trabajo españolista.
Con todas estas premisas, estaría loco el que dijera que el de ayer no fue un partido completo, vibrante, incluso impresionante por momentos. El Espanyol estuvo acertado en no ir a buscar al Madrid y éste respondió a la inicial sacudida perica. Pese a la remontada blanca, para el conjunto blanquiazul ya es un éxito haber obtenido cuatro puntos de los seis posibles ante el Depor y el Madrid, ni más ni menos. Hay que ser más optimistas que nunca.
