Carlsberg Cup | Irán 1 - Dinamarca 0

Dinamarca erró un penalti a propósito

Wieghorst lo lanzó fuera tras un error arbitral. Luego, un piscinazo iraní no significó la devolución del favor y los persas ganaron (1-0).

Wieghorst lanza el penalti fuera ante las felicitaciones iraníes.
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El fútbol, a veces, tiene estas cosas. Dinamarca perdió por 1-0 ante Irán en la Carlsberg Cup, que se está disputando en Hong-Kong, después de errar un penalti a propósito porque la falta fue señalada tras un error arbitral y los persas, mientras, anotaron su gol poco después aprovechando un piscinazo escandaloso en el área danesa y anotando la posterior pena máxima.

Los hechos acontecieron de la siguiente manera. Dinamarca se disponía a sacar de banda por la izquierda del ataque iraní con el tiempo cumplido. Tras un par de rebotes, el balón llegó al zaguero persa Jalal Kameli, que jugó con su portero y, tras oír un pitido, cogió el balón con la mano dentro del área.

Penalti, claro. El sonido procedía de la grada (no de un jugador, al estilo de Harold Lozano en el Real Madrid-Valladolid de la pasada campaña) y el colegiado decretó la pena máxima ante las masivas protestas de los jugadores persas. Morten Olsen, seleccionador danés, se dirigió a su homónimo iraní, Homayoun Shahrokhi, e inmediatamente llamó al lanzador del penalti, el capitán de la Dinamita Roja, Morten Wieghorst, para darle instrucciones.

Wieghorst se dirigió al punto fatídico, colocó el balón, apuntó en dirección a Pamplona (o similar) y le pegó una patadita para que el balón saliera por la línea de fondo. Ebrahim Mirzapour, guardameta iraní, no se lo creía y aplaudió a rabiar el gesto de fair-play de los daneses. El jugador del Brondby, mientras, era felicitado por todos los futbolistas persas mientras regresaba a su campo.

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Lo que no sabía el danés es que acababa de hacer el sueco. Justo tras esa jugada, llegó el final de la primera parte. Y nada más dar comienzo la segunda, a los tres minutos, Hossein Kabei se marcó un piscinazo que ríanse ustedes de Ian Thorpe ante una entrada del defensa nórdico Asbjorn Sennels. ¿Devolverían los persas el favor en un gesto de amabilidad para la historia? Pues no. Nekounam transformó el lanzamiento y subió al marcador el único gol del partido.

Resultado: Irán jugará la final ante Uruguay y los daneses se quedaron con un palmo de narices. Pese a todo, Wieghorst no se lamenta de haber errado a propósito el lanzamiento: "No era deportivo aprovecharse de una jugada en la que el jugador iraní no se había enterado de qué pasaba. En esas circunstancias no me sentía capacitado para disparar a puerta". Igualito que Nekouman, vaya.

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