La hora de España
La Selección se juega ante Croacia su pase a la final mundialista
Lisboa siempre ha sido un buen sitio para perderse en la nostalgia, de los buenos años de la Plaza del Rocio, cuando éramos tan jóvenes y el futuro parecía distinto. Lisboa siempre trae recuerdos brillantes que alimentan la leyenda del deporte español, como cuando hace tan poco aquel equipo en el que Pau Gasol era suplente ganó el Mundial júnior de baloncesto. Lisboa, la ciudad remozada de la Expo, puede y debe tener el honor de asistir a otro momento culminante de los españoles: aquí está la Selección de balonmano dispuesta a ganar su primera medalla mundialista. Ya está entre los cuatro mejores del universo; ahora sólo queda por definir la posición final.
España cierra la penúltima jornada del Mundial ante Croacia (18:30 h, La 2), otra de las selecciones revelación. Antes, Alemania y Francia habrán disputado la otra eliminatoria por un puesto en la final. ¿Quién se merece el oro? En 48 horas se despeja la incógnita. Siempre el que gane.
España es la única selección que ha vencido todos sus partidos, pero nunca ha logrado un título de nivel: Alemania es la subcampeona de Europa y aparece invicta aunque con un empate; Francia aún ostenta el Mundial y alcanza las semifinales con una derrota; Croacia, campeona olímpica 96, también llega con una derrota, pero ha ido de menos al infinito. Pues bien, Croacia es el rival que nos separa de las medallas. "Con ellos existe una rivalidad de años, de los choque entre el Zagreb contra el Teka, el Portland y el Barcelona; son partidos con tensión", señala Barrufet.
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Lino Cervar, el entrenador de los croatas, se siente seguro de sus fuerzas: "Nos toca España. No creo que este partido sea muy diferente de otros que hemos jugado y ganado a selecciones como Rusia, Francia, Hungría, Egipto y Dinamarca. No nos impresiona el nombre de los españoles".
Ahí es nada el órgano a la grande del seleccionador. Sabe que su último título importante se remonta al año 96, pero ahora tiene la oportunidad de reverdecer laureles de manera deportiva, no como hace tres años, cuando intentó amañar su partido ante Francia en Rijeka para dejar a España fuera de las semifinales. Pero eso ya es historia.
