El espectáculo está garantizado
Los enfrentamientos Atlético-Barcelona fueron los que registraron más goles en los 90. Romario, Caminero, Pantic y Ronaldo cuajaron grandes actuaciones.

Llega un nuevo Atlético-Barcelona y a la cabeza de todos los aficionados acude el mismo pensamiento: goles. Incluso en una situación tan convulsa como la actual, con tantos aspectos extradeportivos distrayendo la atención, los números acaban por hacerse oír: el duelo más goleador de la década de los 90 (con 81 tantos en 20 partidos) que, tras dos años de obligado parón por el descenso rojiblanco, se reanudó el pasado 1 de septiembre con, no podía ser de otra manera, cuatro tantos más (2-2).
Aunque ya en los años 40 se produjeron las primeras grandes goleadas a favor de catalanes (5-0 en el 43) y madrileños (4-5 en el 44), la leyenda de estos partidos se forjó durante la década pasada. En los tiempos del fútbol más italianizado, los aficionados encontraron un oasis contra el aburrimiento en estos duelos. Partidos plagados de héroes. Como el Romario de la 93-94 que martirizó al Atlético con sendos hat trick en el Camp Nou (5-2) y en el Calderón, donde, con un Caminero excepcional, el Atlético tornó un 0-3 en 4-3. Un Cami que protagonizó otro momento para el recuerdo con aquel requiebro a Nadal que significó la Liga 95-96. Liga que se convirtió en doblete gracias a un cabezazo de Pantic que superó a Busquets y sentenció al Barça. Pero el mismo Milinko vivió la decepción copera al año siguiente, cuando sus cuatro goles en el Camp Nou (5-4) de nada sirvieron ante un equipo en el que Ronaldo (3 goles) heredó un protagonismo que confirmó en la Liga con tres tantos más (5-2). Y así mil historias. ¿Otro dato? Nunca un Atlético-Barça terminó 0-0. Esta noche, el espectáculo está garantizado.
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El fichaje rojiblanco era Jardel
Mario Jardel, delantero del Sporting de Lisboa, era el fichaje que el Atlético intentó hasta última hora. El futbolista brasileño era el elegido por el club del Manzanares para reforzarse en este mercado invernal, aunque al final las negociaciones no llegaron a buen puerto y Jardel no recalará en el Atlético. El problema con Jardel fue económico, aunque los dirigentes de la entidad estuvieron intentando su contratación hasta el final. En el Manzanares se entiende que Jardel es un nueve de garantías y que podía aportar el gol que le falta al Atlético en determinados momentos. Mientras, Amoruso, otro de los jugadores del que el Atlético tenía muy buenas referencias, fichó por el Como. Paulo Futre, director deportivo del Atlético, habló ayer con Luis en los vestuarios del Vicente Calderón. El dirigente quiere que haya tranquilidad en torno al equipo.
