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Astiazarán, un hombre carismático

José Luis Astiazarán, presidente de la Real Sociedad, fue también jugador de fútbol. Comenzó en el Zuzenbidea, de San Sebastián, y llegó a fichar por el Bilbao Athletic. No consiguió subir al primer equipo, pero sí jugó en La Catedral vistiendo la camiseta del Barakaldo.

Astiazarán, un  hombre carismático
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El domingo la Real Sociedad juega en San Mamés, un campo muy especial para el presidente de la Real, José Luis Astiazarán. El fue y sigue siendo jugador de fútbol. Creció en un ambiente futbolero. Al parecer era el mejor de su cuadrilla. Estudió Derecho con la mayoría de sus amigos que jugaban en un equipo llamado Zuzenbidea que en euskera quiere decir "camino recto". Era un equipo formado por los perucos (pijos de San Sebastián) de Aldapeta. En ese equipo jugó el central Josean Muro, hermano del masajista del Real Madrid Juan Muro. También jugó gente que no pudo triunfar en el Sanse como Arsuaga y Chato, todos de la cuadrilla de Astiazarán. Iñaki Alaba, que se retiró del fútbol tras la muerte de un amigo común, Ponce, volvió a jugar al fútbol gracias al ambiente que había en este equipo de amigos y regresó al año a jugar en la Real. Tuvo un año de entrenador a Copi Lacasa que posteriormente entrenaría al Salamanca y a Miguel Etxarri que tras dejar el Eibar entrenó una temporada al Zuzen.

La filosofía de este equipo era que jugasen sólo jugadores que estaban estudiando una carrera universitaria aunque todo el mundo era bien recibido. Ahora el equipo se llama Unibertsitatea que juega en Tercera División. De hecho si él no hubiera destacado como futbolista habría acabado jugando en este equipo con sus amigos. En los años en los que Astiazarán quiso ser jugador profesional las cosas no le fueron del todo mal. Su ilusión, como la de todo donostiarra, fue jugar en la Real Sociedad. Pero no tuvo suerte y tuvo que irse a Lezama donde firmó un contrato con el Bilbao Athletic.

Él vio allí su oportunidad y luchó a muerte para conseguirla. Por aquel entonces el entrenador del Bilbao Athletic era el actual seleccionador Iñaki Sáez. Al parecer Sáez no contaba mucho con él y para ganarse la confianza de su técnico, Asti hacía cualquier cosa. Que había que ir a por petos, iba él. Que había que colocar los conos, iba él. Que había que traer agua, iba él.

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Una vez en un partido, Astiazarán estaba en el banquillo y Sáez le mando a calentar. Los minutos pasaban y Asti no salía. Harto ya de calentar se puso a estirar justo enfrente del banquillo para que Sáez se diera cuenta de que todavía estaba allí. Hasta tal punto llegó su obsesión por jugar en el Bilbao Athletic que se enteró de la parroquia a la que asistía Iñaki Sáez los sábados por la tarde. Astiazarán acudió con la intención de que Sáez le viera y así sucedió, pero no dio resultado. Todos estos esfuerzos no le sirvieron y acabó jugando en el Amorebieta donde su carisma hizo que la afición fundase una peña con su nombre.

Pero el que sigue la consigue y Astiazarán jugó en la Catedral pero vistiendo la camiseta del Barakaldo. Se enfrentó al Bilbao Athletic de Sáez que le había negado una oportunidad. Asti marcó dos golazos, el partido terminó empate a dos y él fue expulsado. Astiazarán fue un jugador carismático que dejó huella donde jugó. El domingo, cuando se esté jugando del derby vasco en San Mamés, Astiazarán estará en el palco representando a la Real y todos estos recuerdos los tendrá en su mente seguro.

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