El sueño de los modestos
El fútbol inglés cada vez aleja más a los grandes de los pequeños. Se acabaron aquellas gestas coperas de otros tiempos, como el mítico triunfo de los aficionados del Hereford ante el Newcastle en 1972. Ni hablar de heroicidades como la del semifinalista Chesterfield en 1997 o el campeón Wimbledon unos años antes. La cuarta ronda lo ha vuelto a dejar claro. Hay que bucear mucho en los partidos para encontrar el romanticismo de antes.
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Las lágrimas del portero del Dagenham Roberts tras perder en el último minuto ante el Norwich o la alegría enloquecida de Sidibe después de su gol para el Gillingham ante el Leeds. Los grandes imponen su ley. El Chelsea arrolló al Shreswbury con Zola como estrella y el Manchester United se quitó de encima con mucha facilidad al West Ham. Se mantienen algunos personajes de antes, pero con mucho menos peso. Kevin Ratcliffe fue pieza básica del último gran Everton y hoy entrena al Shrewsbury, el norirlandés Nigel Wortington se busca la vida en el banquillo del Norwich y el holandés Peter Hoekstra dejó el brillo del Ajax para recalar en el Stoke City.
Ahora llegan los octavos con un Manchester United-Arsenal o un Liverpool-Leeds como eliminatorias estrella. Los grandes se despedazarán entre ellos y eso abrirá un hueco para el sueño de los modestos.
