Perfil: Su primo Chaurreau le abrió la puerta
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La historia de Mikel Astarloza (17-11-1979, Pasajes, Guipúzcoa) se parece mucho a la de esa innumerable tropa de chavales que aman la bici y las pasan canutas para encontrar un hueco como profesional. Sólo que su caso tuvo un final feliz gracias a su primo Íñigo Chaurreau (el padre de éste, Félix, y la madre de Mikel, Concha, son hermanos), que tras terminar 12º en el Tour 2001 con el Euskaltel, fichó por el Ag2r francés e hizo fuerza para llevarse con él a Mikel y procurarle la ocasión que se le negaba en España.
Astarloza debutó el año pasado como profesional y pagó la novatada, pero se ha dado mucha prisa en demostrar que ya está maduro. Terminó la mala suerte para este chico que siempre quiso ser ciclista y dejó los estudios tras terminar COU para volcarse en un sueño, que parecía bien encauzado cuando del Kaiku pasó al Banesto amateur en 2000. Pero ese mismo año se deshizo este equipo y él, demasiado joven (20 años), no estuvo en la última remesa de los que dieron el salto. Alfonso Galilea, su director en Banesto, le recuerda como un chico "que tuvo siempre muy claro lo que quería y se cuidaba muchísimo".
