España da razones para soñar con todo
Ganó a Túnez con más contundencia de la esperada y se marcha de Guimaraes con una solidez que estaba en entredicho hace una semana
España se despidió de Guimares con una imagen de solidez que hace una semana estaba en entredicho. También arrolló a Túnez, país al que se tiene respeto, porque atesora un buen balonmano, con una escuela defensiva complicada par los ortodoxos equipos europeos, con su presión en medio campo, con dos líneas de tres muy agresivas, con mucho movimiento de piernas y brazos y una pillería con la que sabe engañar a los árbitros.
Si bien es cierto que España no se jugaba nada en números, ahí estaba el orgullo de esta Selección para ofrecer a su público otro buen encuentro, con muchas rotaciones, con cambios defensivos, con variedad pensando en éste y futuros compromisos. Hubo descanso, ocasión para el lucimiento, momentos complicados bien solventados y un triunfo más rotundo incluso de lo previsto.
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En líneas generales, Argilés utilizó variantes defensivas, con distintos hombres. Quizá lo más importante de este Mundial para España es que Masip, un líder incuestionable, ha aceptado la ingrata tarea de volcarse en la defensa, como adelantado en el 5-1, como ante Yugoslavia. Entre Masip y Dujsebaev forman el jugador perfecto: uno en defensa y otro en ataque.
España buscó muchos espacios abiertos para que la circulación de hombres por la línea de seis metros resultase un arma mortífera ante la pegajosa defensa tunecina. Y en el plano individual, gran jornada para Juanín García, con nueve tantos en su haber. El sucesor de Guijosa en el extremo izquierdo sólo tuvo un fallo, en un penalti; 9 de 10 es un excelente porcentaje para la bala de León. Cada vez que sale al contragolpe es imparable y letal.
