Tenis | Open de Australia

Serena abre la senda del Grand Slam

Venus no pudo frenar a su hermana y su madre acusa de racismo al público

<b>RESPLANDECIENTE.</B> Serena se fotografió orgullosa con el trofeo.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Y se lió, claro. Serena, Serenota o Serenaza, nada sirenita, ganó el primer Grand Slam del año, lo que para ella y para toda su familia es ya un Slam de verdad, puesto que ha ganado de corrido las cuatro últimas finales de grandes torneos, desde París hasta Australia... pero no en el mismo año. Sin embargo, los malvados puristas, léase racistas, no aceptan esa versión y proclaman que para firmar un Grand Slam es necesario ganar los cuatro grandes en el año. Y eso no lo hizo ni Navratilova.

Y como Serenota no ganó en Australia en 2002, lesionada, pues... Apareció Oracene, la mamá de la cosa familiar en que las Williams están convirtiendo el tenis femenino. Y Oracene soltó que "en la actitud del público hacia mis hijas se advierte el sentimiento racista". Hablaba como madre y como entrenadora que es de Venus y Serena Williams, quejosa por los abucheos que Serena recibió al llamar al masajista para tratarse de unas ampollas en su semifinal contra Clijsters.

Noticias relacionadas

Serena levantó bolas de partido ante la francesa Loit, en primera ronda, el día de las ampollas, y ante Clijsters, el día de los pitos. Ganó la final a su hermana en tres sets, porque la fuerza dinámica que a Venus le vale ante el resto del mundo es inútil ante los estallidos de Serena, serenaza. La superioridad potente de Serena fue mayor de lo que insinúan los tres sets: 7-6 (7-4), 3-6 y 6-4.

"Si no vienen el año próximo, tal vez podamos ganar. Si no, es imposible". Lo dijo Paola Suárez, derrotada por las hermanitas en la final de dobles, junto a Vivi Ruano. Blanco y en botella, negro en Australia y en el Grand Slam: el negro de las Williams.

Te recomendamos en Polideportivo