Yo digo Alejandro Delmás

El orgullo de Italia

Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

La vida de Gianni Agnelli es la historia del siglo XX de un país: Italia. Y algo mejor y más fuerte que la vida: el orgullo. A Italia se le ha muerto su rey laico. El hombre capaz de dar trabajo extra a 50.000 personas en la Fiat de Turín para evitar que los obreros italianos fuesen esclavizados en las fábricas nazis del III Reich. El insolente capaz de insinuar en 1948 a Churchill y Eisenhower: "Si ustedes dejan a Italia en las manos de los comunistas, yo no respondo de que pueda detener la verdadera revolución: la del Vaticano". Y, sin subir una pulsación, se puso a comprar palacios en Venecia. Y se hizo amigo y heredero de Enzo Ferrari. Hombres como él hicieron San Marcos de Venecia. O El Duomo de Milán. O pagaron a Miguel Angel y Zidane. Es el gusto por el saber: Italia.

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Cuando L´Avvocato expiró con las primeras luces de ayer en Villa Frescot, Turín, se encendieron las luces del Vaticano: el pésame de Dios, vía Juan Pablo II, fue el primero que llegó a la Villa. No es pecado pensar que el vicario de Cristo en Italia era ese octogenario cuyo cáncer de próstata alza una montaña de huérfanos: Turín, el Piamonte, el Corriere della Sera, la Juve, la Fiat, la Ferrari, Piaggio...

Las web de Fiat, el Corriere della Sera y la Juventus se enlutaron cuando el Papa dio el pésame. Sólo Dios podía oficializar la muerte de Gianni Agnelli. Yo lo recuerdo en 1998, en un Lancia Kappa, hablándome del Madrid y de su gran ídolo: Alfredo Di Stéfano. El único ídolo que podía tener Dios.

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