Hay muchas Rosas en otros deportes
María Jesús Rosa ha dado positivo y así lo ha reconocido. Ejemplar su confesión, porque ya es raro que un deportista admita que la sustancia detectada en su organismo no haya aparecido por arte de birlibirloque. María Jesús se fumó un porro, tuvo la mala suerte de que el cannabis tarda en desaparecer y cuando pasó el control, ahí estaba aún. Ahora le esperan tres meses de sanción por esa tontería. Tres meses que le impedirán ganarse unos duros en alguna velada perdida. Tres meses por una absurda filtración, porque en España, cuando aparece cannabis en un control, se hace la vista gorda.
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El cannabis es una droga social que no mejora en absoluto el rendimiento deportivo. Su venta no será legal, pero su consumo tampoco está penalizado. Por eso el deporte, para no ser más papista que el Papa, retirará el cannabis de la lista de sustancias prohibidas quizá este mismo año. Y por eso también aquí hacíamos la vista gorda, que es muy duro sancionar a todo un campeón del mundo por fumarse un porro. El Consejo Superior de Deportes lo que hacía era prevenir a las federaciones de que estaban apareciendo demasiados positivos con cannabis en los controles antidoping.
Con esta advertencia se pretendía que quienes fumasen porros extremaran las precauciones cuando fueran a disputar una competición internacional, porque entonces a lo mejor no se podía hacer la vista gorda, como le sucedió a Iker Fernández, todo un campeón en snowboard. María Jesús, o no fue advertida, o no se tomó en serio que pudiera dar positivo, porque no quiero pensar que haya sido la cabeza de turco para que compañeros suyos de otros deportes (baloncesto, gimnasia, halterofilia, kárate, natación, snowboard o windsurfing) aprendan a tener más cuidado.
