Yugoslavia impone, pero ya menos
Un partido contra Yugoslavia en balonmano siempre impone. Yugoslavia suena mucho en este deporte. ¡Cómo no va a sonar si fue campeona olímpica en 1972 y 1984, y campeona mundial en 1986! Además, casi siempre nos ha ganado. De 39 partidos, 25 veces. Es como para andar moscas hoy. Pero estamos hablando de un palmarés y de unos enfrentamientos que se remontan a muchos años atrás, a cuando nuestros deportistas surgían por generación espontánea y a tiempos en los que si uno medía 1,80 era un tipo alto. Ahora no tenemos nada que envidiar a los yugoslavos.
Noticias relacionadas
Por lo pronto, en el Europeo del año pasado quedamos delante de ellos, y un Europeo no se diferencia para nada de un Mundial, que jamás un equipo que no fuera del continente ha subido al podio. Yugoslavia, en ese Europeo, aunque nos ganara 35-32, quedó novena, y para entrar en el Mundial tuvo que disputar una eliminatoria contra Noruega, a la que ganó por un solo gol. O sea, que los yugoslavos no son los que eran. Al menos nadie osa darles como favoritos en este Mundial. A nosotros, tampoco, pero eso, de momento, no es la cuestión, sino ganar a los yugoslavos que tanto nombre tienen.
Vencerles sería importante, para ganar en autoestima y confianza, pero si se pierde tampoco pasa nada, que esta primera fase es un mero trámite, pues de los seis equipos de cada grupo sólo se eliminan dos. El resultado de hoy es un cara o cruz. Físicamente (edad, talla y peso) no hay diferencias entre los jugadores; tácticamente, ya veremos, y alguna ventaja nos dará que ellos cambien continuamente de técnico, pues se ven obligados en cada competición a adaptar su juego a un nuevo estilo. Así que hoy, partido grande, de renombre, pero que si se gana no habrá que lanzar las campanas al vuelo.
