Duelo épico entre El Aynaoui y Roddick
El americano apea al marroquí catalán en cinco horas


Andy Roddick, de 20 años, de Omaha, Nebraska, aún tuvo agallas para bordar con palabras lo que había pasado. Habían pasado sólo cinco horas. Roddick estaba muerto, pero había ganado. Y con las raquetas humeantes en manos de dos suertudos recogepelotas, Roddick describió cómo había ganado a Younes El Aynaoui el duelo que marcará el Open de Australia 2003: "Un partido como éste no se gana con el juego, sino con el corazón". Perfecto.
Roddick y El Aynaoui se destrozaron durante 83 juegos y 299 minutos. La estadística revela 55 errores no forzados de El Aynaoui, por 31 de Andy. De Andy Roddick, capaz de servir... a 220 por hora y... a 204 en el juego número 83, el definitivo. Es lo que dice Roddick y lo que dijo al final el genio John McEnroe: "Un partido así lo gana el que pone más corazón: porque piensas que no hay cosa peor que matarse así y luego perder". Encima, El Aynaoui tuvo que pagar 2.500 dólares, 100 por cada ace, a la Fundación de su Rey, Mohamed VI.
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El thriller, el partido del Open, no batió récords: el Becker-Camporese de 1991 tuvo más juegos y minutos. Para mí que El Aynaoui, el marroquí del Barcino, el subcampeón de Cataluña, perdió el impulso de ganador, cuando en el primer set, con 3-0 y 0-40 sobre el servicio de Roddick, se dejó llegar al americano hasta el 3-2. Ahí se igualó todo. Vino un duelo de pistoleros por ese set... y por todos los demás.
Ganó Roddick, que venía de otro infierno triunfal de cinco sets ante Mikhail Youzhny. Ahora le aguarda el blindado Schuettler, que puso en ridículo a Nalbandian. Andy necesitará todo el corazón. Demasiado corazón.