Arabia Saudí, una selección de militares
"Estamos aquí por diversión; nos iríamos corriendo para defender a nuestro rey"
Por primera vez en un Mundial aparecen siete selecciones de países árabes, más de una cuarta parte de los participantes. Para ellas, Egipto es el modelo a seguir, quizá porque hace dos años se convirtió en el primer país no europeo que disputaba las semifinales. El presidente de la Federación de Qatar, que debuta en un Mundial y quiere organizar el de 2009, se muestra orgulloso de que su estrella local juegue en la Liga egipcia, aunque admite que su selección "está lejos de las grandes de Europa. Está falta de experiencia".
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Las siete selecciones árabes tienen puntos en común, aunque también son muy diferentes, y se nota la distancia entre países ricos y pobres. Por ejemplo, Talam Hashem, el responsable de la selección de Arabia Saudí, coronel del ejército, admite que su selección "está formada por militares que vienen a Portugal a representar a su país por diversión. Ellos saben que lo primero es defender al Rey, y por eso, si en un momento hubiese una llamada del país, ninguno de ellos dudaría en dejar el campeonato para acudir a la defensa de su primera responsabilidad como saudí".
Arabia Saudí ha recurrido a un entrenador ucraniano, Leonidas Zakarov, "que no ha simpatizado con los jugadores". Y Quatar ha apostado por un entrenador croata, porque desde hace cuatro años tiene recursos económicos para fomentar el balonmano. Pero no son únicamente las selecciones más adineradas las que mantienen esa situación de vasallaje de sus jugadores con el régimen de sus países. El presidente de la federación marroquí pertenece a la Familia Real, y cuando él aparece los jugadores se forman en fila de a uno y le besan su anillo de la familia alaui.
