Mundial de Portugal | España 34-Polonia 25

España mejora y suma otra victoria

La mayor calidad de la Selección superó a la dureza de los polacos

Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

Por fin un buen partido de España. Por fin un encuentro jugado con la paciencia necesaria para que salga a relucir el talento del grupo. El momento de despejar las dudas parece que ya ha llegado. Polonia, a la que tanto se temía, cumplió los pronósticos en cuanto a dureza física, en cuanto a afán de luchar a muerte con España porque necesitaba la victoria. Pero tampoco era para tanto más allá de la dureza y de que es capaz de aprovechar cualquier regalo cuando tiene superioridad.

España ayer jugó sabiéndose superior. Nada de ansiedad, nada de carreras a lo loco... Con ritmo, con intensidad, con conocimiento y dominio de la situación, fue erosionando a Polonia, haciendo daño con la defensa y sacando partido al ataque. Cuando había problemas, balón a Entrerríos; sus cinco goles en la primera mitad, algunos cuando ya se señalaba el aviso del pasivo, fueron providenciales. Que al descanso Polonia se hubiese salvado del KO sólo se explica por dos exclusiones consecutivas en la recta final, con lo que recortaron tres goles y se volvieron a meter en el partido. Era un espejismo.

La segunda mitad fue un calco en concentración. Había que mantener el estilo, el ritmo, la capacidad de jugar en ataque y defensa, y no caer en el intercambio de golpes que propicia Polonia. De una de esas caricias Olalla se quedó imposibilitado para ordenar la defensa. Dio igual. Garralda y Juancho Pérez tomaron el centro; por allí era imposible penetrar. Mucho movimiento, mucha acción, mucha rotación para mantener la frescura.

Desde el banquillo, además, llegaron las decisiones útiles en los momentos apropiados. Cuando Dujsebaev se descontroló, Masip tomó el mando; cuando Entrerríos tenía problemas para lanzar, Carlos Ortega sacó de la manga algunos goles de su repertorio; cuando se mandó correr, allí estaba Juanín García para el contragolpe. Fue un juego colectivo, una demostración de que el partido ante Marruecos sólo fue la toma de contacto en este Mundial, que era un partido sin historia en el que sólo había que ganar sin esperar nada más.

Noticias relacionadas

Nunca Mais, en la grada

Los aficionados gallegos comienzan a llegar. Ayer había un grupo diseminado por la cancha, que adornaron la pista con banderas de su Comunidad y con carteles del Nunca Mais. La organización fue permisiva con ellos y les dio todo tipo de facilidades para poner sus pancartas. A fin de cuentas, en Portugal también apuestan por el Nunca Mais.

Te recomendamos en Polideportivo