"Sevilla es igual que Múnich, pero mejor"
Francisco Mateos, del Club Natación Sevilla, participó en tres Juegos

Maestro Mateos, usted que pasó por México, Múnich y Montreal entre 1968 y 1976, ¿por qué quiere que gane Sevilla y por qué cree que debe ganar Sevilla?
Porque soy sevillano de la calle Marqués de Paradas, ¿quién voy a querer que gane, leñe?... y porque Sevilla lo tiene todo: es como Múnich, pero mejor.
Eso suena un poco fuerte...
Pero es la verdad. En una Olimpiada, el tema de las distancias y la accesibilidad es importantísimo para todos: los atletas, los periodistas o el público. Y en Sevilla, todo está a la distancia ideal, cerquita. Pero si incluso tenemos el canal de remo y regatas prácticamente en el centro de la ciudad. Yo eso no lo he visto en ninguna otra parte, ni en Montreal, que fueron unos Juegos sensacionales por todo.
Madrid pone por delante el asunto de los hoteles. Usted, ¿qué dice...?
Que los hoteles son una cosa muy fácil de arreglar, y que Sevilla ya lo demostró cuando la Expo: que la hemos hecho aquí, y no en Madrid. Para unos Juegos Olímpicos, Sevilla sería una ciudad con las distancias, medidas y posibilidades de Múnich... pero con cosas mucho mejores que los alemanes, que además la liaron cuando lo de los rehenes judíos.
Algún defecto habrá en Sevilla...
Lo hay, pero no está relacionado con la nominación olímpica en sí: no veo que en esto de la candidatura se haya querido el consejo ni la ayuda de gente que lleva muchísimo tiempo en el deporte y que podía haber echado más de un cable. Pero eso es cosa de la gente de la Oficina Olímpica. Ellos sabrán...
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De sus participaciones en los Juegos, le quedará alguna historia digna de contar...
No se me puede olvidar la crisis de los rehenes en los Juegos de Múnich. A mí me pilló todo el follón dentro de la Villa Olímpica. Figúrese: con los alemanes... bloquearon la Villa, cortaron el teléfono y los que estábamos dentro no pudimos salir hasta que todo pasó. No pude hablar por teléfono con mi mujer hasta un par de días después de la masacre. Pero aquí estamos...