España resolvió en el primer tiempo
Argilés dedicó la segunda fase a hacer pruebas frente a Marruecos

La diferencia física dictó sentencia en el debut español en el Campeonato del Mundo de Portugal. Marruecos duró lo que se mantuvo con un mínimo de resuello. Pero, inexorablemente, acabó abatida por su propio desgaste y porque España es, hoy por hoy, muy superior en todos los conceptos. Eso sí, durante un cuarto de hora los ratones marroquíes, con un movimiento endiablado, con Bouhaddioui volando, que juega en Almería y que necesitaba darse un baño de autoestima ante las estrellas españolas, parecía que había partido. Pero sólo fue un espejismo, una especie de guiño para meter miedo.
Además, César Argilés, que no quiere verle las orejas al lobo en este campeonato, apostó por eso que él mismo llama "las sociedades": cinco jugadores del Ciudad Real sobre la pista, con los extremos del Barcelona, y a jugar. Dujsebaev al mando de las operaciones, Mariano Ortega y Entrerríos a sus lados, y a otra cosa mariposa: 13-8 al descanso, pero con los jugadores rivales pidiendo oxígeno, sin apenas tirar a puerta, con cuatro avisos consecutivos de juego pasivo. Además, los nuestros habían decidido ponerse serios en tareas defensivas. Cuando eso pasa, se puede confiar en España.
La segunda parte fue testimonial. La Selección española ya no necesitaba gran cosa para asegurarse el triunfo en el arranque del Mundial, y prefirió reservar fuerzas para citas más comprometidas.
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Se había solventado en los últimos diez minutos del primer periodo. Como ayer descansaron Garralda y Colón, hubo un momento en que sólo se dispuso de un zurdo en la pista, e incluso hubo lances de total nulidad ofensiva, aunque se puede colocar en el debe de los ensayos, porque en esta segunda parte también se produjeron variaciones y relevos que, en condiciones normales, César Argilés no utilizará en compromisos posteriores.
Tampoco se jugó con los pivotes, y eso que los marcadores marroquíes apenas les llegaban por la axila, con treinta kilos de peso menos que ellos. Además, con tres exclusiones en los últimos diez minutos del encuentro, al combinado español le dio por entrenarse en eso de jugar con uno menos.
