Balonmano | Mundial de Portugal

España busca el podio en Portugal

La Selección se estrena hoy en el Mundial (21:30, La 2) frente a Marruecos

Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

La generación de oro del balonmano español soporta una espina clavada en su amor propio: ha subio al podio en Europeos y Juegos Olímpicos, pero en los mundiales, salvo un cuarto puesto, jamás ha brillado tanto. Algunos de los nuestros empiezan a mirar su DNI y balbucean un "cada vez queda menos" (Barrufet), o "se nos va a pasar el arroz" (Masip), o "me queda poco tiempo para conseguirlo con España" (Dujsebaev), o "no pienso retirarme, me quedan años y ocasiones, pero no seré eterno" (Garralda).

La ocasión ha llegado: Portugal es el momento de subir al podio. El otro objetivo, o el primero, que pasa por ganar el pasaporte para Atenas, reservado para los siete mejores, queda en un segundo plano. Por una vez y sin que sirva de precedente, España sale favorecido en el bombo. En la fase de Guimaraes, en el grupo A, sólo tiene un enemigo terrible: Yugoslavia. En la segunda, otro, Alemania o Islandia; el resto son de menor entidad.

Así, la suerte de llegar a las semifinales del Mundial no es tan cuesta arriba y mucho peor hubiese sido estar en la otra parte del cuadro, con rivales tan cualificados como Rusia, Francia, Hungría, Croacia, Dinamarca (campeona del mundo júnior en 1997 y 1999, se presenta como la selección a batir), Suecia, Eslovenia o Egipto (el primer país no europeo que entró en unas semifinales de un Mundial, el de hace dos años en Francia). Sí, porque entre los diez u once candidatos a medalla, ocho están en los grupos C y B.

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España ha desatado dudas en su preparación, pero las selecciones que ganan los títulos suelen ir de menos a más, y dado que el potencial de César Argilés está contrastado, eso debe considerarse una ventaja.

Además, su primera final la jugará el jueves cuando se haya medido a Marruecos (el rival de hoy, 21:30, La 2) y a Polonia (mañana). Para esa jornada ya habrá que estar bien engrasados, porque toca la Yugoslavia de Jovanovic (Portland) y Skrbic (Barcelona), que esta vez cuenta con la aportación de una de las vacas sagradas del balonmano, Perunicic. "Hay que ir partido a partido", apunta Dujsebaev, que se sabe el cuento de la lechera, pero en condiciones normales Marruecos no debe inquietar. Pero, como dice Garralda, "el primer partido siempre marca". Y, también, que en la primera jornada saltan las sorpresas con más facilidad.

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