A Brasil le va mejor con porteros blancos
Ganó sus cinco mundiales con guardametas de raza caucásica mientras los arqueros negros desaparecieron de la Seleçao tras el Maracanazo.
Gilmar, Felix, Taffarel y Marcos han sido los cuatro porteros campeones del mundo con Brasil. Y los cuatro son blancos. Brasil nunca parará de regalar futbolistas negros de lujo, como Garrincha, Pelé o Djalma Santos, salvo en la portería, un puesto dominado tradicionalmente por los blancos.
Y es que los porteros negros en Brasil soportan una maldición asombrosa, ya que ninguno llegó a destacar en la Seleçao. Para muchos refleja una situación racista, pero en todos quedó una leyenda misteriosa. El mulato Nelson Conceiçao fue el mejor portero del país en los años 20, pero la reacción de la sociedad elitista le impidió jugar más de siete partidos con la selección.
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Su sucesor, Jaguaré, solo pudo disputar tres y se retiró con la etiqueta de irresponsable. Después llegó Luis Borracha, cinco veces internacional en los 40, y sobre el que circuló el rumor de que una deficiencia visual le perjudicaba en los partidos nocturnos. El gran rebelde fue Moacir Barbosa. Aquel gol de Ghiggia en el Maracanazo del Mundial 50 fue el último que recibió con la Seleçao. Nadie le perdonaría jamás.
Desde entonces la maldición de los porteros negros se agrandó. Solo Veludo se ganó un efímero respeto. Desde entonces han pasado por la selección más de treinta porteros, todos blancos. Hoy, el milanista Dida lucha para quebrar la maldición.
