Pues claro que hay doping en el tenis
Los tenistas australianos dicen que hay doping en su deporte. Pues claro. Como en el ciclismo, como en el atletismo, como en el fútbol, como en los paralímpicos, como entre los aspirantes a bombero, que eso no se dice, pero en las pruebas físicas se descubren positivos a montones. Toda actividad que obligue a una actividad física y que esté recompensada es caldo de cultivo para el doping. El tenis reúne todas las condiciones: la temporada dura once meses, sus partidos se alargan hasta cinco horas y los torneos reparten millones a espuertas. Y para colmo, los controles no están generalizados.
Noticias relacionadas
Con esto no digo que todos los tenistas se dopen, no, como tampoco creo que todos los ciclistas (pero casi), atletas (algo menos), etc, pero sí que el doping existe en el tenis. Lo único que falta es cuantificarlo. Ilie lo hace y dice que el 50% de los jugadores se dopa. Él sabrá y, desde luego, mejor que nadie. La cifra tampoco parece descabellada, que se ve cada cuerpo por ahí... Los controles no acabarán erradicando el doping, como tampoco lo han logrado en ningún otro deporte sigue habiendo productos indetectables, pero el tenis ha dado un paso muy importante al implantar los controles de sangre.
Los ciclistas se pinchan, los atletas se pinchan, los nadadores se pinchan, los esquiadores se pinchan, los tenistas ya se pinchan... ya sólo quedan los futbolistas por aceptar los controles sanguíneos, únicos capaces de detectar el doping de última generación. Con ellos se cerraría un círculo que hasta ahora parecía imposible, pues a ver quién era el guapo que enviaba el vampiro a Sampras o a la Kurni, que no son menos que Ronaldo. Una vez aceptados los controles por todo el mundo, no quedaría más que unificar las sanciones, el siguiente problema, por el que ciclismo, tenis y fútbol no pasan.
