"Algún día ganaré el París-Dakar"
Hoy se reinicia la prueba tras la jornada de descanso (12ª etapa, Siwa-Siwa), con Roma ya en Barcelona, donde ayer demostró que no se rinde.

Por fin en casa. ¿Cómo se encuentra?
Pues mucho mejor. Después de estar de avión en avión para salir de Libia, al final hemos logrado llegar a Barcelona. Ahora ya tengo muchas ganas de subirme a una moto de nuevo.
Casi un mes de baja, ¿no?
Estaré escayolado unas dos semanas y espero poder participar en la primera prueba del campeonato de España de Enduro, el próximo mes de febrero.
Esta es su séptima retirada en el Dakar. ¿Qué sensaciones le quedan?
Algún día ganaré el Dakar. Lo mío con esta competición es algo personal. Meoni tiene 45 años y todavía lucha por ganarlo, así que me quedan muchas oportunidades. Lo que realmente no sé es si el desierto podrá conmigo o yo con él. Es un reto personal.
¿Se siente como si hubiese perdido seis finales de la Copa de Europa?
En 2000 y 2002 sí que me quedé como el Bayern de Munich en en el Camp Nou contra el Manchester. En esta ocasión me he quedado en los cuartos de final.
¿Qué le seduce del Dakar?
Que es una carrera ingrata, en la que yo ya he agotado todos los maleficios. No me explico lo que pasó con la piedra. En los últimos cuatro años sólo he caído dos veces, pero eso me ha llevado a la retirada con lesiones más o menos graves. Se me hace difícil dar explicaciones. Al caerme perdí el conocimiento hasta que llegó Meoni, que tiró la baliza. Me supo mal por el equipo. Todo se vino al traste en el peor momento.
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¿Por qué?
Iba regulando mucho ya que sabía que las etapas de los días siguientes me favorecían. Además, me sentía más superior que nunca.