Tenis | Open de Australia

La Armada reta a Hewitt en su casa

Capitaneados por Ferrero, los españoles intentarán impedir que el número uno mundial logre en el Open de Australia una victoria local 27 años después

Juan Carlos Ferrero.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Capitaneada por el Mosquito Ferrero y el alegre Charly Moyá, la Armada irrumpe en Lleytonland. La tierra de Lleyton Hewitt. La tierra de Satán. Melbourne Park. El Open de Australia, el maldito torneo que, para desgracia de los españoles y de los demás, no ha ganado un australiano... en los últimos 27 años.

El amo de Lleytonland, Hewitt, el número uno del mundo y del torneo, no esconde sus malísimas, satánicas intenciones: "Los dos torneos que más quiero ganar en 2003, que más me motivan, son nuestro Open y la Copa Davis. Quiero ser el mejor heredero de Pat Rafter, que no sé por qué se ha retirado. Me siento muy cómodo, relajado. Confortable. Quiero olvidar esa infección que me hizo perder el año pasado en primera ronda". Ante Beto Martín, por cierto... Sin Rafter ni Sampras, ni el vigente campeón Johansson, ni Haas, Henman o Ríos... la luz del estrellato baña, esplendorosa, a Satán Hewitt.

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A Carlos Moyá, cuya pócima mágica para ganar a Hewitt es el secreto más codiciado y mejor guardado del circuito, le bañan otras aguas: las de la playa de Bondi, en Sydney, donde el bon vivant Charly, cabeza de serie número cinco, toma lecciones de surf, como preparación idónea para el calor brutal de Melbourne. "El primer día estuve 15 minutos sobre la tabla. El instructor me felicitó", cuenta Carlos a las mismas horas en que Ferrero se lame las cicatrices abiertas por las garras del coreano Hyung-Taik. La vida en Australia, en el Año I sin Arancha.

El cuadro de los españoles no es el peor, al margen de ese tremendo Feliciano López-Corretja de la ronda inicial: Ferrero y Moyá, que pueden chocar en cuartos, no van por el lado de Hewitt, sino por el de Andre Agassi.

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