Primera | Betis 2 - Alavés 2

Un punto injusto que nadie mereció

Betis y Alavés debieron perder y pudieron hasta lograr la victoria.

<B>POCOS SE SALVARON</B>. Joaquín adelantó al Betis en el descuento y Turiel puso el empate un minuto más tarde.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

El mapa genético de este partido nos facilitaría una criatura a medias entre la clonación que anuncian algunas sectas y a medias entre la perversión pura y dura. Una cosita mala, vamos, si dejamos a Joaquín a un lado. Por el fútbol (?) que ambos hicieron, Betis y Alavés merecieron perder, pudieron ganar y, nadie sabe cómo, acabaron empatando. Por lo demás, el partido pareció diseñado por el peor enemigo de Lopera y sus feligreses.

El Betis está para pedir auxilio a todos los que puedan echarle una mano: Denilson, Alfonso, Ito, Capi... o algún fichaje que pudiera caer por ahí. El Betis de hace dos o tres meses hubiera barrido al Alavés de ayer a paso de oca. El Betis de ayer se había encontrado con un triunfo que no mereció y, finalmente, suma un patético punto que le evita el descenso a los infiernos. Hay muchos circuitos desconectados.

En el palacio de la memoria, este Betis-Alavés sólo puede albergar los cuatro goles, los fallos estrepitosos de Ilie y Joao Tomás en la boca del gol, alguna parada de Prats, las cosas de Joaquín y los fogonazos de Varela. Por orden...

Muy poco

Con el Betis en ventaja gracias al pase de Joaquín a Fernando, ya en el alargue del primer tiempo, la segunda parte se aceleró en el tránsito entre los minutos 57 y 58. Cerca del 57, Joaquín sirvió un balón de gol a Joao Tomás que, hábilmente, cabeceó fuera: porque había que tener habilidad para no marcar en ese remate. De vuelta, Geli leyó el desmarque de Magno, que empató en el minuto 58 ante la sombra de Juanito.

Hasta el final, el escenario se llenó de actores como Casas, Turiel, César o Ibon Begoña, entre sensaciones de desorganización y provisionalidad. Assunçao andaba por allí. Joaquín se movía a un nivel inalcanzable para Geli, pero fue casi inútil: sólo Casas fue capaz de ver al portuense, en el pase del minuto 91 que valió el 2-1 y, en apariencia, la sentencia. Era sólo apariencia. En el 92, simetría cruel con el 1-1, Ibon Begoña se apercibió de la entrada en tromba de Turiel, que empató el partido a espaldas de la desconectada defensa del Betis. El mapa genético arrojó el resultado final: mejor, olvidarlo.

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