Hombrados salva la cara de España
El triunfo claro ante Chequia no disimula los errores en el juego

Los partidos de preparación están para eso, para pulir defectos, corregir detalles, sacar consecuencias, poner a cada uno en su sitio, recordar a los jugadores la necesidad de actuar como bloque y aparecer las individualidades cuando sea necesario.
Si todo eso es cierto, hará bien España en no engañarse por su triunfo de ayer ante Chequia, y que la renta final (29-23) no le disipe de lo importante: corregir los errores. Porque España ganó por la calidad individual, sobre todo la de Hombrados, que tuvo una actuación portentosa en la portería (forma con Barrufet un tándem sólido).
Donde peor estuvo España fue en el juego colectivo, con tantas pérdidas de balón que Argilés tendrá que llamar la atención a los suyos. De esas pérdidas vinieron los contragolpes del rival, que siempre cogieron a los nuestros sin la marcha atrás preparada. Es decir, en la defensa falta un poco de mentalidad, tanto a la hora de correr como cuando está organizada. Olalla va a tener que empezar a poner el orden como el líder defensivo que es en los esquemas de la Selección.
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Falta brazo de nueve metros, y más si no juega Garralda (lastimado), pero es evidente que el Mundial de Portugal va a ser el de Entrerríos. Ayer el asturiano volvió a ser el jugador letal, imparable cuando encuentra camino para penetrar. Cada vez que encontró colaboración en el pivote, soberbio.
Hoy es la final del Torneo Internacional (13:00, La 2). España-Eslovenia, excelente oportunidad para que los de Argilés se centren, eviten las jugadas de salón, y recuerden el valor de la posesión de balón.
