El dominio infructuoso
Les suena el término "dominio infructuoso". Dícese de aquel momento en un partido de fútbol en el que un equipo controla la pelota, llega más que el rival al área contraria, crea ocasiones de gol, pero no termina de marcar. También les sonará la expresión "matar a la contra". Es cuando un conjunto espera atrás las acometidas del rival y sale aprovechando los espacios del contrario para llevarse el partido. Pues bien, ayer el Celta tuvo uno de esos partidos en los que dominó de forma infructuosa, infructuosísima, me atrevería a decir, y no llegó a marcar. Ya le pasó la semana pasada en Riazor y, visto lo visto, y las escasas soluciones que tiene Lotina en su plantilla para hacer gol, si no cambia algo le seguirá pasando lo mismo lo que resta de temporada.
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El Celta jugó durante gran parte del encuentro mejor que el Madrid galáctico, el de las estrellas. Que las tiene, aunque apenas se vieron. Un Madrid que se dedicó a esperar al rival para salir y matar la contra. Consiguió un tanto y perdonó otros dos clarísimos. Suficiente para llevarse los tres puntos e insuficiente para mostrar la imagen amenazadora de un equipo que venía de marcar 19 goles en cinco partidos.
Ayer el Celta perdió tres puntos, perdió la oportunidad de seguir codeándose con los de arriba por la Champions, porque el hueco se abre y puede haber perdido a todos sus centrales para el partido ante la Real Sociedad. Méndez está lesionado por lo que resta de campaña, Berizzo no jugará seguro por sanción, Cáceres vio la quinta amarilla y Sergio pudo volver a lesionarse en el tramo final del partido. Mal pintan las cosas para un Celta que está empezando a sufrir su particular mes de enero.
