Pervive la escuela del 4 que fundó Cruyff
Milla fue el primero e Iniesta, el último en salir de La Masía. Con Oriol Tort fabricó jugadores de ese estilo

En una renovación tirante, con el Calcio tirándole los tejos y en pleno apogeo del Dream Team, Johan Cruyff le dio un aviso definitivo a Pep Guardiola: "Voy a subir a Óscar a entrenarse con el primer equipo". Este gesto autoritario del holandés fue definitivo para que Guardiola acelerara sus negociaciones con Núñez y continuara en el club. Él mismo había vivido esta situación con los papeles cambiados y sabía que su entrenador no se había marcado un farol advirtiéndole de que tenía un recambio. En su caso, fue Luis Milla, que finalmente se marchó al Real Madrid, el que negociaba un nuevo contrato y él, el canterano que estaba en la recámara.
No es que a Cruyff no le preocupara la marcha de un jugador por entonces deslumbrante y novedoso para el aficionado, sino que desde su llegada al banquillo del Barcelona en 1988 se había preocupado de que en las categorías inferiores del club se fabricaran cuatros. "La escuela del 4 procede de la filosofía del Ajax que importó Johan Cruyff. Era una posición que requería un tipo de jugador que no había en España porque nadie jugaba así", comenta Luis Milla. En ese 3-4-3 que ejecutaba el Dream Team, el cuatro era el encargado de darle velocidad a la circulación del balón. Luis Milla fue el primer futbolista al que el holandés le adivinó las condiciones ideales para el puesto: "En los primeros entrenamientos me explicó lo que quería de mí y no paraba de corregirme. Me pidió que jugara sencillo, siempre fácil, rápido y a uno o dos toques como máximo. Tenía que darle velocidad al juego y a la vez ser muy preciso. Cualquier cosa menos regalar la pelota. Víviamos de la posesión del balón".
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La del cuatro no era, en un principio, una posición llamativa. No generaba el ruido de los goleadores, de los porteros ni de los extremos. Sin embargo, con Guardiola, que ha sido el símbolo en esa demarcación, se escribieron multitud de páginas. "Es curioso, porque sin tener demasiada importancia a priori, lo cierto es que esa posición fue el sello de esa manera de jugar. El otro día, viendo un partido de juveniles entre el Valencia B y el Barcelona B, vi que ese tipo de jugador todavía se trabaja en La Masía", dice Milla.
En esa fabricación de cuatros hubo un personaje muy sensible para detectar al futbolista adecuado. Por las manos del fallecido Oriol Tort han pasado todos, incluido De la Peña, que también probó la posición: Milla, Amor, Guardiola, Óscar, Gerard, Xavi, Arteta y Andres Iniesta, él último de todos. Tort fue el que mejor desarrolló la idea de Cruyff y dejó un excepcional legado de cuatros. "Tenía un tacto especial para encontrar futbolistas que se adaptaran a esa posición.", concluye Milla.