Shinozuka está en peligro de muerte
El japonés se precipitó al vacío en una gran duna, su Nissan voló durante diez metros y el impacto le produjo lesiones cráneo-faciales que hacen temer por su vida, según el último parte médico
El desierto no perdona errores. Ni siquiera a sus mejores amigos, a sus incondicionales más fieles. Diez años lleva Kenjiro Shinozuka recorriendo África de punta a punta, pero ayer un pequeño despiste hizo que ahora se debata entre la vida y la muerte, según señalaba el último parte médico emitido a última hora de la tarde: "Su vida está en peligro".
Shinozuka, un empleado de Mitsubishi en su central de Japón que desde este año corre con un Nissan, sigue siendo, a los 54 años, un piloto muy rápido. Su mejor aval es la victoria en la edición 1997 de la gran carrera africana y hasta ayer figuraba en la tercera posición de la clasificación general de coches. O sea, que no va de paseo. Quizá por eso se precipitó al vacío en una duna en torno al kilómetro 373 de especial de la octava etapa del Dakar 2003. Su pick up salió despedido y voló durante una decena de metros; el impacto del aterrizaje fue brutal y tanto el piloto como su copiloto, el francés Thierry Delli Zotti, debieron golpearse violentamente contra el salpicadero del vehículo, a pesar de la sujeción que ofrecen los cinturones de seis puntos.
El resultado: un traumatismo cráneo-facial con necesidad de respiración asistida para Shinozuka, de pronóstico muy grave, y heridas de diversa consideración para su navegante, aunque de menor importancia.
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Desde el campamento en la meta de Sabha, el japonés fue trasladado a un hospital en Túnez. Allí los especialistas volverán a evaluar su estado y, cuando sus constantes se estabilicen, se procederá a su evacuación hacia París. Todo, siempre que no surjan las complicaciones previsibles dentro de su gravedad.
Entre la caravana de participantes, la noticia cayó como una pesada losa. Kenjiro es uno de los veteranos de la prueba y, a pesar del peculiar carácter nipón, es uno de los hombres más queridos y admirados entre los pilotos. Por eso todos esperan ansiosos noticias favorables sobre su estado, intentando olvidar que la situación es verdaderamente preocupante.
