Argentinos comunitarios
Bilardo y Menotti, dos enemigos irreconciliables en sus concepciones estratégicas del fútbol, que es como decirlo del deporte por cuanto en su terreno de juego se desarrolla toda una filosofía de vida, se han puesto de acuerdo en señalar el baloncesto como el segundo deporte de Argentina. En España, sin embargo, no tenemos tan claro cuál es el segundo deporte. ¿Es el baloncesto? ¿Es el ciclismo? ¿Son las motos? Pues unas veces uno y otras veces, otro. Pero lo que sí tenemos claro es que el baloncesto argentino ha contribuido una barbaridad en elevar el nivel de la liga española de baloncesto.
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«Cómo será que la temporada pasada la liga la ganó el Tau con una plantilla en la que estaban Scola, Nocioni, Sconochini, Oberto y Corchiani. Hablamos de gente que semanas después asombraron en el Mundial, que alcanzaron la final y que si no quedaron campeones fue por una polémica decisión arbitral en los últimos segundos. Pero es curioso: ninguno de estos cinco jugadores figuraron como argentino en el Tau. Scola jugó como español y los otros cuatro, como italianos. Y es que no hay un solo jugador argentino en la ACB que juegue como tal. Todos lo hacen con pasaportes comunitarios.
«Tampoco es de extrañar, porque en el árbol genealógico de los argentinos aparece siempre un tatarabuelo nacido en Europa, pero da la impresión de que a la hora de ficharle interesara más su pasaporte comunitario, para no ocupar así plaza de extranjero, que su calidad. Al que es bueno se le acaba encontrando el antepasado que más interese. Entonces se da el caso de que alguno no sepa los colores de la bandera de su nuevo país, lo que hace recordar cuando a uno de los oriundos que inundaron nuestro fútbol en los años 70 le preguntaron que dónde había nacido su padre: "En Celta". Y se quedó tan pancho.
