"He vuelto a ver a Di Stéfano"
Todos aquellos de entre 50 y 100 años que nos desdeñaban por hablar de fútbol sin haber visto a La Saeta admiten que, por fin, hay quien se le parece: Zidane.

Ser periodista deportivo (o aficionado, ustedes no se salvan) y no haber visto jugar a Di Stéfano es como ser crítico musical y no haber escuchado a Elvis; es decir, se trata de una tara que te acompaña durante toda la vida y que te convierte en un tipo miedoso y dubitativo.
Por muy henchido que te sientas de felicidad futbolística, siempre habrá alguien, entre 50 y 100 años, que te diga que Di Stéfano era mejor, que estos son unos moñas y que no tienes ni idea. Suelen ser un padre (el mío) o un tío de Valladolid (que jamás estuvo en el Bernabéu) los que te cuentan las hazañas de La Saeta, capaz de robar en defensa y marcar luego de tacón, capaz de increpar al compañero que rodaba por el suelo para que volviera a la batalla: "¡Gallego, a vos no te pagan por estar tumbado!".
Sin embargo, de un tiempo a esta parte, algo está cambiando. Cuando hay partido mi padre ya se pone las gafas de ver. Y da respingos cuando la toca Zidane. Cuentan que en esos mismos momentos, Di Stéfano, desde el palco, murmura: "Ahí va el maestro". Tal vez el cambio se deba a que Zidane el artista ha cogido la ametralladora y escribe versos a tiros. Esa rabia al marcar contra el Valencia, su forma de tomar las riendas, de jugar y hacer jugar, ese arrebato elegante, incluido un punto de mala leche, todo eso, me aseguran los que lo vieron todo, es de Di Stéfano.
Pero los mayores no terminan nunca de claudicar: "No te crezcas hijo, La Saeta era siempre lo que Zidane es solamente a ratos". Ahora sólo falta que me salgan con Puskas.
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En números para batir su mejor registro goleador
Zidane ha encontrado el gol desde que fichó por el Madrid. Si la temporada pasada batió sus mejores registros marcando 12 tantos en 47 partidos, con un promedio de 0,25, este ejercicio está en números para volverlo a batir (lleva 7 en 22 partidos, lo que supone un promedio de 0.23, y aún falta más de la mitad de la temporada). Pero lo más significativo es la importancia de los goles que marca. Anotó el de la victoria ante el Bayer en Glasgow, que valió la Novena, y también marcó en sus dos visitas al Camp Nou la pasada temporada. Además, el francés es un asistente eficaz para sus compañeros.